Ciclista urbano, mejor con pantalón largo

pantalón roto

La bicicleta siempre es una fuente de enseñanzas. En mi caso la última lección la he aprendido de una caída. Hacía tiempo que no aterrizaba desde la bicicleta y no recuerdo haberme pegado una torta tan espectacular en ciudad. El caso es que hace unas semanas acabé arrastrándome por el asfalto de Madrid. Fue en una rotonda, al recuperar la posición al manillar después de señalizar y asegurarme de que los vehículos que me seguían se habían percatado de que estaba en la rotonda y pretendía continuar en ella.

Sí, en mitad de una rotonda fui a parar al suelo. El susto fue tal que no me paré a evaluar el impacto de la caída, agarré la bicicleta y me puse a pedalear como un poseso intentando salir de allí cuanto antes. Afortunadamente sí había conseguido mi propósito de dejar clara mi trayectoria y los vehículos que venían detrás reaccionaron bien. Pero el miedo a ser atropellado me hizo salir de allí lo antes posible.

En cuanto pasó el primer susto noté que algo no andaba bien del todo en la pierna que había arrastrado por el asfalto. Nada demasiado grave, pero me había dejado el pantalón en en la calzada. El desgarro había dejado mi pierna expuesta y también se llevó un buen raspón que, presumiblemente, hubiese sido bastante peor si no hubiese sido por la fina tela que que se llevó el primer impacto.

No es frecuente caerse de la bicicleta en ciudad, pero sí aprendí que merece la pena llevar pantalón largo. A cierta velocidad, como vemos en las caídas de las carreras ciclistas, el asfalto se lo va a comer, pero si no llevas nada entre la piel y la carretera seguro que el arañazo es más grande.

En lo fugaz de la caída no sé si llegué a apoyar el casco de la bici en el suelo o no, pero desde luego que lo seguiré utilizando. Quizá no me libre de todas las posibles lesiones, pero visto el resultado sobre la rodilla, mejor prevenir el rozamiento. También certifiqué que ir en la bici en chanclas no es una buena idea. Desde luego que no hubiese tenido la protección ni la capacidad de reacción que me dio ir bien calzado.

Así que si tuviese que darte un consejo para montar en bicicleta por la ciudad te diría que te pongas pantalón largo. Y que lleves agua, nunca se sabe cuando te va a hacer falta.

herida bici

La herida ha evolucionado bien. Formó una gran costra, sobre las marcas que dejaron aquellos veranos en el pueblo de dos meses seguidos de rodillas sangrantes, que se va desprendiendo poco a poco dejando una nueva cicatriz. Ya estoy listo para la próxima lección al manillar.



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