Criterios para la regulación de las pruebas deportivas

Publicado en: manuelmedioambiente por Manuel Oñorbe. Texto original

El 3 de agosto de 2014, la Comunidad de Madrid publicaba una nota de prensa en la que se sentaban las bases para la ordenación de las actividades deportivas en el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama. Como ya se comentó entonces, aquellas medidas eran un punto de partida razonable para empezar a regular las competiciones dentro del área protegida.

El pasado jueves 26 de febrero se divulgaban una serie de “Criterios para la regulación de las pruebas deportivas” en el Parque Nacional que amplían y modifican las condiciones anteriores. Éste será el marco regulador que impere hasta que se termine de redactar el Plan Rector de Uso y Gestión.

Criterios PNSG_Web

A continuación de exponen algunas reflexiones

Al margen de algunos criterios que ya habían sido propuestos y que, desde mi punto de vista, resultan imprescindibles (trazados evitando zonas y épocas sensibles, salidas desde núcleos urbanos, gestión de residuos, etc.) cabría destacar algunas novedades importantes:

  • En primer lugar, se reconoce el carácter de “actividad extraordinaria” de las competiciones deportivas dentro del Parque, tal y como establece el Plan Director de Parques Nacionales (Real Decreto 1803/1999, de 26 de noviembre), lo cual supone, por un lado, que no se autorizará ninguna actividad que vaya en contra de los valores de declaración del espacio o que lo afecten de forma negativa y por otro, que no se autorizarán aquellas pruebas cuyo fin principal sea comercial, publicitario o de lucro.

Por tanto, los gestores dejan claro desde el primer momento que el fin primordial de las carreras dentro del Parque Nacional no puede ser económico y deberá alinearse con los objetivos de declaración del mismo.

  • Se reduce el número máximo de participantes por prueba de 600 a 450 corredores. Además, en el caso de pruebas con diversas modalidades que se celebran en el mismo día se sumarán los corredores. Cuando la carrera tenga una duración superior a un día, solo se autorizará una prueba por fin de semana.

Esta medida afectará directamente a las pruebas más importantes que tienen lugar dentro del Parque y, cuyos participantes sumados, superan ampliamente los 450 corredores, como son: El Gran Trail de Peñalara (425 corredores, límite 2015) y el Trail Peñalara 60K (400 inscritos en 2014);  Y el Maratón Alpino Madrileño (400 inscritos en 2014) y el Cross del Telégrafo (400 inscritos en 2014).

  • Sólo se permitirá correr por pistas y senderos existentes. No obstante, se ofrece una excepción: “En el caso particular de que exista una prueba tradicional que discurra en algún tramo fuera de caminos o senderos existentes y que resulte compatible con la conservación, con carácter excepcional se podrá estudiar la posibilidad y conveniencia de trazar un itinerario permanente que pasaría a formar parte de la red de senderos del Parque.”

Cabría preguntarse en base a qué criterios se considera una competición “tradicional”, teniendo en cuenta que las pruebas con más solera del circuito apenas cuenta con 20 años de antigüedad.

  • Se establece una fianza obligatoria para la restauración ambiental en una horquilla que va de 600 € a 3000 €.

Desde mi punto de vista, adecuada, teniendo en cuenta la magnitud de los posibles  impactos y el presupuesto de las carreras que, salvo contadas excepciones, no suele ser muy elevado.

  • Se obliga a las organizaciones a contemplar de forma expresa medidas complementarias de conservación del medio natural que garanticen que el impacto de la actividad sobre el espacio natural es inapreciable, así como medidas de información y sensibilización medioambiental de los participantes.

Se trata en ambos casos de medidas adecuadas que ya se propusieron en este foro anteriormente. Será interesante observar cómo implementan las organizaciones estas medidas a partir de ahora.

  • Anualmente se elaborará un calendario de celebración de carreras. Para ello se establece el siguiente orden de prioridad:
    • 1º Pruebas oficiales de competición de federaciones deportivas.
    • 2º Pruebas de resistencia que se consideren tradicionales.
    • 3º Pruebas que se hayan celebrado en anteriores años, teniendo en cuenta su fecha de celebración.
    • 4º Nuevas carreras hasta cumplir con la capacidad de carga del espacio

De lo anterior se desprende que el número de carreras no puede crecer más. Las pruebas con autorización hasta el año 2014 serán probablemente las carreras que permanezcan y el Parque fija su cupo en 25 carreras anuales.

Nuevamente, cabría preguntarse qué entienden los gestores por “pruebas de resistencia tradicionales”.

Reflexiones finales

Cualquier actividad humana lleva consigo  una relación con el medio en que se desarrolla. Esta relación no es ni buena ni mala, depende de lo que se hace en esa actividad y donde se desarrolla. La evolución en el número de competiciones deportivas en la Sierra de Guadarrama, y en particular en el Parque Nacional, ha crecido de forma muy relevante en los último años. Lógicamente los deportistas a nivel individual y los organizadores de competiciones buscan los lugares más bellos para realizarlos y esos lugares más bellos suelen ser precisamente los que están mejor conservados como la Sierra de Guadarrama.

Y aquí viene la principal cuestión que creo que tenemos que seguir debatiendo y reflexionando, y digo seguir porque ya llevamos un tiempo haciéndolo. Esta cuestión es, la de donde se deberían poder hacer actividades y donde no, la de qué actividades se pueden hacer y en qué sitios, la de qué medidas de regulación y control habrán de adoptarse en los casos en que se permitan.

No hay respuesta única y no va a ser fácil que la haya. Deporte se puede hacer en todas partes, en el glaciar del Aneto y en las playas de Torremolinos y deporte es una marcha por senderos habilitados para ello y una carrera de motos de montaña. Lo que quiero señalar es que estamos ante un tema con tan gran variabilidad que va a hacer necesario, aunque existan normativas generales del ámbito administrativo que corresponda, un estudio de cada actividad y del entorno en que se va a efectuar. Los Parques Nacionales, máxima figura de protección que tenemos en nuestro país para los espacios naturales ¿Han de estar exentos totalmente de actividades de ocio y deporte o puede admitirse alguna de ellas si se regulan adecuadamente? En cada caso dependerá de muchos factores que pueden ser tan variables que hace casi imposible que planes de gestión puedan afinar suficiente. Es necesario que existan pero ha de haber un estudio o evaluación de cada caso.

Mi posición es que hay que conseguir poder aunar conservación e intereses legítimos pero que la conservación ha de ser quien prevalezca en caso de conflicto. En este sentido, los criterios para la regulación de las pruebas deportivas en el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, parecen cuanto menos el camino a seguir.

Todas las condiciones que se proponen ya habían sido citadas en este foro u otros foros, no obstante, todavía echamos en falta, algunas cuestiones de ordenación referidas a la redistribución de la oferta de carreras en el tiempo (hacia los meses de menor incidencia ambiental) y en el espacio (hacia las zonas más despobladas del Parque).


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