Mes: julio 2014

Conservación

Reflexiones sobre un pequeño incendio en la Pedriza, o la complicada ecuación de la política del fuego.

Originalmente publicado en el blog de RedMontañas (Ver Original) —————————————————- El sábado 19 de julio tuvo lugar un pequeño incendio en la Pedriza del Manzanares, en las laderas occidentales del Alcornocal. El incendio, originado en una parcela urbana, fue sofocado rápidamente gracias al buen hacer de los servicios de extinción y a la cercanía del Embalse de […]
buitrón

CAMUFLAJES, TÓRTOLA EUROPEA Y RUINAS

Ha hecho mucho calor este fin de semana en Santorcaz, y esta vez no hemos salido mucho al monte.
El viernes por la noche no sé cómo fuimos capaces de ver a esta salamanquesa (Tarentola mauretanica) en un lugar poco habitual, un bordillo. Normalmente suelen estar en lugares más altos, lejos de gatos y y otros depredadores terrestres.

Prácticamente, sólo los ojos delatan a la salamanquesa
El domingo madrugué un poco, y continuando con el tema del camuflaje, me percaté de cómo un abejorro no había podido descubrir el disfraz de una araña cangrejo, un tomísido, que adoptó el color blanco de las flores en las que acechaba a los incautos.

Este abejorro no se dio cuenta de que en la flor blanca, no todo eran pétalos
Después me entretuve viendo a una curruca cabecinegra (Sylvia melanocephala) que se acicaló parsimoniosamente el plumaje, y con un alcaudón común joven (Lanius senator), que tenía más curiosidad que miedo al ser humano que le observaba.


Así se acicala la garganta una curruca cabecinegra macho


Alcaudón juvenil, con sus discretos colores
Me llamó la atención que la inmensa mayoría de las mariposas  eran las Lysandra albicans, que obviamente vuelan en pleno verano. 

Niña andaluza
Y después pude fotografiar testimonialmente a una tórtola europea (Streptopelia turtur) una especie nueva en el blog y que cada vez es más escasa.

Tórtola europea en un sauce
El mismo individuo dado en otra postura
Tras toparme con un zorro y un búho real que no quisieron salir en la foto, ya sólo encontré pájaros cerca del agua.

Abejaruco (Merops apiaster) a la sombra en una encina
Triguero (Emberiza calandra)
Buitrón (Cisticola juncidis)
Por último, acabo con una imagen desoladora:

Ruinas de la Ermita de Orcález
No hace muchas décadas, en este lugar se alzaba una de las ermitas más antiguas de la Comunidad de Madrid, rodeada de huertas y un arroyo flanqueado por álamos, sauces y nogueras. Hoy sólo quedan ruinas de piedras, madera pudriéndose, el arroyo es una canal que cada año se limpia como si fuese una simple tubería, no hay rastro de huertos y los árboles que quedan languidecen tristemente. Es una pena pensar, que como cuentan nuestro mayores, hace unas pocas décadas se hacía una romería a la sombra de enormes árboles. Ni autoridades ni ciudadanos hemos sabido cuidar nuestro patrimonio histórico y natural, y en otras pocas décadas es posible que ya no quede ni rastro de esos recuerdos.

tarabilla comun

BÚHO REAL, ÁGUILA CULEBRERA… Y FRESCO!

La primera ave que vi el sábado nada más levantarme, fue un águila culebrera (Circaetus gallicus) que se cernía a gran altura sobre el patio de casa. Como el cielo estaba cubierto de nubes, la foto no es muy buena, pero permite identificar su silueta y se aprecian las partes ventrales blancas. Debe haber culebras en los corrales y tejados de Santorcaz…


Águila culebrera con su frecuente capuchón oscuro
Parecía que el fin de semana empezaba bien, y por la tarde acompañados de unos amigos que tienen cariño por estas tierras, nos fuimos a dar un paseo. El pertinaz y frío viento hizo que casi lo único que disfrutásemos fuese de la compañía, porque la tarde naturalísticamente no dio para mucho, y acabamos pasmados de frío... un 19 de julio. En fin, cosas más raras nos quedarán por ver, pero ese día sólo grabé en la memoria de la cámara un atardecer en el que contrasta la sequedad del rastrojo y la humedad de las nubes que traía el viento.


Frío atardecer de julio sobre el rastrojo
A la mañana siguiente, intenté desquitarme, y para empezar me recibió un joven jilguero (Carduelis carduelis) que me observó desconfiado.


Jilguero joven, totalmente parduzco salvo las alas negras y amarillas
De nuevo imperó el silencio, hasta que un “monstruo” salió delante de mis narices y sólo tuve tiempo para encender, apuntar y disparar mi cámara en el justo momento en el que casi desapareció tras el horizonte. Hacía tiempo que no me topaba con un búho real (Bubo bubo) por Santorcaz, así que pensé que la mañana pintaba bien.


Búho real a la fuga

Pero de nuevo, parece que la bajada de las temperaturas y algunas rachas de viento no ayudaban, y tan sólo pude hacer algunas fotos a cierta distancia a algunos pajarillos.

Alcaudón común (Lanius senator) juvenil
Tarabilla común (Saxicola torquata) probablemente hembra,
 pues no tiene la cabeza negra
Oropéndola macho (Oriolus oriolus) graznando
Oropéndola hembra medio oculta

agua

¡Vámonos de excursión! ¡Al Río Chillar!


Muy buenas a todos, espero que estéis disfrutando de unas vacaciones en condiciones. La semana pasada os hablé de la Sierra de Cazorla, Segura y las Villas, ya que fui de viaje con mis compañeros. Esta semana vengo a recomendaros otro lugar lleno de belleza, naturaleza, aire libre y actividades para hacer deporte y ganar en salud.
Ese lugar del que os hablo es el Río Chillar.



Cauce del río al principio del sendero
El Río Chillar pertenece al Parque Natural Sierra Tejeda, Almijara y Alhama. Se encuentra en la parte oriental de la provincia de Málaga entre los municipios de Competa y Nerja. El Río Chillar nace en la Sierra de Almijara. Este es un sendero en el que caminas sobre agua, por lo que conviene llevar calzado adecuado para caminar por agua. Es muy bueno para hacer ejercicio en familia que llena de vitalidad a los niños y a los mayores. Sólo tiene 8 kilómetros en total, pero al tener que ir andando por el cauce del río lo hace más difícil. Este año, el caudal del río está algo más bajo de lo normal debido a las pocas precipitaciones que se han dado últimamente, pero aún así, hay partes del río que tienen profundidad suficiente para poder darse un buen chapuzón. 
Fábrica de luz en el Río Chillar




Cuando se empieza el sendero el caudal es bajo, pero cuando se llega a una fábrica de luz, comienza el caudal a aumentar. No mucho más lejos está la primera poza en la que el agua te llega por la cintura y se puede bañar con más soltura. Más río arriba se pasa entre paredes de mármol a lo que se le llama Los Cahorros. En este tramo del río el agua lleva más potencia y circula más rápido por lo que si vais con niños pequeños hay que extremar algo más la precaución.
El final del río acaba con una poza con cascada llamada el Vado de los Patos. Ahí tanto niños como adultos disfrutarán de un baño agradable y divertido rodeado de naturaleza y agua limpia. El agua en todo el recorrido mantiene una temperatura muy agradable para el baño.

 
Los Cahorros

Pozas para poder bañarse

El Vado de los Patos













La flora natural del Río Chillar es propia de zonas de ribera con numerosos cañaverales, juncales y adelfas. También tiene especies vegetales típicas del bosque mediterráneo como el madroño, el romero, el enebro o el brezo. Los árboles, son los típicos de nuestros hábitats como el pino carrasco repoblado, el algarrobo y las higueras.

Libélulas
En cuanto a la fauna, no hay peces, como muchos creen encontrarse, ya que su nivel bajo de caudal y su rapidez no les permite vivir en esas condiciones ni ser aptos para la reproducción. En el río te puedes encontrar sapos, ranas, pequeñas tortugas de agua dulce, arácnidos e insectos como las libélulas. Para los aficionados a las aves, nos podemos encontrar el pinzón o el cernícalo, algunas rapaces como el gavilán o el halcón peregrino. También hay algunos mamíferos como el zorro, el jabalí y la ardilla. Por las tardes, mamíferos como la cabra hispánica suelen bajar a beber en las aguas del río.





 
Cernícalo común









Como veis, este es otro lugar magnífico para poder pasar un día en familia o con amigos. Podrás pasártelo bien a la vez que ganas en salud, haces deporte y tienes recuerdos que jamás se olvidarán. Por otro lado, ayuda a que tanto hijos como padres y madres valoren más la naturaleza y se enriquezcan de todas la ventajas que ofrecen los entornos naturales.



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