Día: 16 de febrero de 2014

medio ambiente

Las fugas de petróleo en el mar afectan a la capacidad cardíaca de los peces, según la revista Science

 

Banco peces

Tras un vertido de petróleo en el mar, los restos de crudo permanecen en el medio ambiente durante años. Un equipo de investigadores estadounidenses ha demostrado que algunos de sus componentes tóxicos afectan a las células del corazón de los atunes, haciendo que los latidos se ralenticen y su ritmo se vuelva irregular, lo que puede producir un paro cardíaco. Estos compuestos son los hidrocarburos aromáticos policíclicos (PAH en sus siglas en inglés) cuyo efecto nocivo ya se había comprobado en larvas y juveniles, aunque no se conocía su mecanismo de acción.

El nuevo estudio, publicado esta semana en Science, es el primero en describir cómo los componentes del crudo afectan al funcionamiento de las células cardíacas de los peces. “La habilidad de una célula del corazón de latir depende de su capacidad de mover iones, como el calcio y el potasio, dentro y fuera de sus membranas”, explica Barbara Block, una de las autoras e investigadora de la Universidad de Standford. El tránsito de moléculas al que alude Block se produce a través de unos canales que conectan el interior de la célula con el exterior. Es en este punto donde los tóxicos del crudo producen su efecto, bloqueando los poros por los que circula el potasio. Al alterar este mecanismo, común a todos los vertebrados, el corazón modifica su funcionamiento. La velocidad de los latidos disminuye y se producen arritmias que pueden desembocar en un infarto.

El trabajo, en el que también participa la Administración Nacional y Atmosférica estadounidense (NOAA en sus siglas en inglés), forma parte del programa de Evaluación del Daño en los Recursos Naturales que se lleva a cabo desde el hundimiento de la plataforma petrolífera Deepwater Horizon.

La catástrofe, que tuvo lugar en abril de 2010 –durante la época de desove de los atunes– vertió al mar unas 779.000 toneladas de crudo en el Golfo de México. Aún hoy se considera uno de los mayores vertidos de petróleo de la historia.

Basándose en las circunstancias del suceso y conociendo algunas de sus consecuencias en la población de atunes de la zona (profundamente reducida desde entonces), los investigadores reprodujeron las condiciones en el laboratorio. Utilizaron células cardíacas de dos especies de atunes: el atún rojo del atlántico (Thunnus thynnus) y el atún de aleta amarilla (Thunnus albacares) y las expusieron a bajas concentraciones de petróleo, como las que habrían experimentado los animales a los que afectó el desastre de 2010. Después, midieron su respuesta y comprobaron cómo las células modificaban su intercambio iónico, produciendo la descoordinación de los movimientos de contracción y la ralentización del músculo cardíaco.

Nuestros hallazgos demuestran que los químicos derivados del petróleo son una amenaza para las poblaciones de peces y otras especies en hábitats costeros y oceánicos”, recalca Nat Scholz, científico de la NOAA. Además, como el funcionamiento de las células del corazón de los atunes es similar al de cualquier vertebrado, Scholz advierte de que “es posible que los PAH estén produciendo el mismo efecto en otros animales, incluidos los humanos”. Estos compuestos, considerados cancerígenos, son uno de los contaminantes más frecuentes producidos por la quema de madera, los combustibles fósiles e incluso el tabaco. 

 

agua

Pesticidas en el Júcar Amenazan su Biodiversidad

Breve introducción sobre la situación del Júcar


El río Júcar posee una longitud de casi 500 km y contribuye a la Albufera, una importante área de humedales protegidos en la Comunitat de València. Los recursos hídricos superficiales están regulados por 27 presas con un potencial de almacenamiento de 2.600 hm3 y distribuido a través una amplia red de canales. En la gestión del sistema intervienen muchos usuarios y existe una considerable variabilidad hidrológica, por lo que es muy compleja. La excesiva extracción de aguas subterráneas ha provocado un desequilibrio en el sistema hidrológico. En el curso medio y bajo de la cuenca aparecen problemas de calidad de agua. Existe un intenso uso tanto de los recursos hídricos superficiales como de las aguas subterráneas, principalmente debido a las actividades agrícolas, que junto con la industria elevan los niveles de contaminación afectando a la calidad del agua. Durante los últimos 10 años la cantidad media anual de agua ha disminuido a 2.700 hm3, causando como consecuencia, escasez de agua y la salinización de la desembocadura del río. Actualmente el caudal se ha minimizado tanto que con cierta frecuencia el río no fluye al mar durante largos períodos del año, generando una cuña salina de más de 3 km de largo.


El estudio


Un estudio conjunto de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV) y la Universidad de Valencia (UV) ha detectado la presencia de pesticidas que junto a otros factores de estrés, en un escenario futuro de cambio climático y escasez de agua, pueden amenazar la biodiversidad del Júcar.


Para la realización de este estudio se han analizado cinco puntos concretos del curso fluvial, el Huelamo (cabecera), Cuenca ciudad, el Paraje de Cuasiermas, Jalance y un último lugar bajo la Azud de Antella. En cada uno de estos puntos se tomaron muestras de agua y se capturaron distintas especies mediante pesca científica.


Azud de Antella - Fuente: Wikimedia Commons

La concentración de pesticidas tanto en el agua como en los peces, fue evaluada en los laboratorios del Grupo de Investigación en Seguridad Alimentaria y Medioambiental de la Facultad de Farmacia (UV), y se advirtió la presencia de componentes prohibidos por la Unión Europea.


Los contaminantes de mayor concentración media detectados son el piriproxifen y el procloraz,-asociados con distintos tratamientos en los cultivos agrícolas-, imazalil y clorfenvinfós, entre otros. Según explica Francisco Martinez Capepel, científico del IGIC (UPV) y del CIREF, la presencia de pesticidas con concentraciones aproximadamente estables en ciertas zonas de la cuenca, apuntan a la existencia de una aportación continuada a lo largo del río.

Anguila Europea - Fuente: Wikimedia Commons
En el caso de los peces, las concentraciones medidas varían según la especie , los compuestos detectados en varios lugares fueron azinfosetil, clorpirifós, etión, diazinon y dimetoato. Las especies donde más encontraron fue en la trucha común y en la anguila europea. Especialmente importante esta última ya que se trata de una especie en amenaza crítica a nivel internacional, por lo que “merece investigaciones con mayor profundidad”.



Martinez Capel también incidió que "las concentraciones detectadas no representan un peligro inmediato para los peces, pero no se puede descartar que estén afectando a su metabolismo y comportamiento, y por lo tanto a su crecimiento y reproducción".


A partir de las conclusiones de este estudio los científicos advierten de la necesidad de más investigaciones para proteger a los ecosistemas acuáticos y a las personas; y que además debería priorizarse el control de ciertos pesticidas ampliamente presentes por parte de las administraciones competentes.

También resaltan la importancia de hacer un seguimiento continuado de la calidad y composición de las aguas, y de los caudales ecológicos. Estos últimos, deberían ser mayores y adecuarse a la hidrología natural (más caudales a medida que desciende el río), porque si no, no son capaces de diluir los contaminantes vertidos y acumulados a lo largo de la cuenca.


Para el investigador de la UPV, otra de las medidas urgentes que hay que tomar es la conservación y expansión de los bosques de ribera, ya que estos reducen la cantidad de pesticidas que llegan al agua tanto por el aire como por las aguas subterráneas.


Este trabajo, publicado en la revista Journal of Hazardous Materials, forma parte del proyecto SCARCE, dedicado a describir y predecir los efectos del cambio global en los recursos hídricos, la calidad del agua y los servicios ecosistémicos en las cuencas del Mediterráneo de la Península Ibérica, así como sus impactos en la sociedad humana y la economía, y está financiado por el programa CONSOLIDER-INGENIO 2010.



Fuentes consultadas