Técnicas ancestrales para problemas actuales. Quemas prescritas

El momento en el que el hombre aprendió a controlar el fuego supuso un evento revolucionario para nuestra historia, un gran hito que cambio para siempre la forma de entender la vida humana sobre la faz de la Tierra, pero el fuego ya estaba ahí, no lo crearon aquellos primitivos humanos, si no que era parte de la dinámica de los ecosistemas, especialmente en ambientes Mediterráneos (y otros), donde supone un elemento de regulación y renovación del medio, formando parte indisoluble de su historia evolutiva, de hecho, algunas de las zonas del mundo donde son típicos los incendios son también algunas de las zonas donde mayor diversidad existe, por ejemplo, la cuenca Mediterránea, Sudáfrica, Australia..Bien, si son parte de la naturaleza y el ecosistema está adaptado, ¿Por qué tanta preocupación por estos fenómenos? Pues la razón deriva del número, la intensidad, la extensión, y la recurrencía con la que se producen en la actualidad, difícilmente acoplada a la dinámica natural, y donde la acción ( y también la no acción) del hombre tienen mucho que ver. Veamos.

Causas históricas y necesidad de gestión

Varios son los hitos que marcan, de forma gruesa, la dinámica de los incendios en el Mediterráneo. En primer lugar la desaparición de los grandes herbívoros que poblaban zonas como la Península ibérica y que servían como reguladores de la cantidad de combustible existente en los montes, entonces es cuando el hombre pasó a ser el gran regulador de biomasa, y lo hizo en gran medida quemando bosques para implantar zonas agrícolas para abastecer a los nuevos asentamientos, dejando de esta manera atrás el modo de vida nómada y sentando las bases de nuestra civilización. Durante largo tiempo la utilización del monte por parte de la sociedad fue muy intensa (en algunos casos incluso demasiado intensa), hasta que con la industrialización y el abandono de la agricultura, el pastoreo, y la consecuente despoblación de las zonas rurales, los montes quedaron sin una regulación de la cantidad de combustible. Esta circunstancia, unida al gran número de incendios provocados con intencionalidades varias o por negligencias, provoca un aumento de la probabilidad de que los incendios producidos arrasen grandes superficies y de que estos produzcan altas intensidades ( Intensidad está relacionada directamente con cantidad de combustible, Ecuación de Byram, I=H*W*R, donde I es la intensidad, H es el calor liberado, R es la velocidad de propagación y W es la biomasa consumida). He aquí la necesidad de gestionar los espacios naturales, por supuesto siempre de la mano de la Ciencia y no de los oportunismos políticos.

Quemas prescritas como medida de gestión

Una de las herramientas que se pueden utilizar para la gestión del monte en materia de prevención de incendios, son las quemas prescritas, a alguno le puede chocar que se quemen zonas forestales para prevenir precisamente los efectos de los incendios, pero la realidad es que es una técnica barata, que intenta imitar a la naturaleza, y por lo que puede ser muy válida si se realiza adecuadamente. Algunas de las características principales de estas quemas podrían ser las siguientes:

1-Desde luego contar con todas las medidas de seguridad pertinentes.

2-Fijación de objetivos concretos , tales como % de reducción de matorral, %superficie reducida…. nunca una reducción total que deje totalmente desprotegido al suelo

3-Bajas intensidades, para evitar una elevada severidad que conlleve a grandes destrucciones de biomasa, alteración perjudicial de las propiedades del suelo, y la posibilidad de que se descontrole.

4- Las quemas se han de efectuar situaciones bajo condiciones muy concretas de temperatura, humedad relativa, humedad del combustible y viento, así como bajo una cuidada elección de la parcela a quemar en cuanto a su tipo de vegetación y pendiente.

Quema-prescrita

Además de la prevención de incendios, las quemas prescritas presentan otra utilidad, la reducción de emisiones y agentes contaminantes liberados en los incendios forestales. El fundamento de esta utilidad radica en que al reducirse la continuidad espacial de la biomasa y utilizarse una intensidad de incendio baja, no se producirá una alteración mayor a la producida por la propia naturaleza, quemándose menor cantidad de biomasa que si se produjera un incendio típico. A su vez, siendo una técnica de prevención, la probabilidad de que esto ocurra se reduce. Varios estudios científicos avalan esta teoría, aunque lógicamente se emite más de lo que se emitiría si no se quemara, pero si asumimos que tarde o temprano, en algún punto de la historia, esa misma parcela se va a quemar naturalmente, tan solo se estarían liberando la cantidad de gases que se emitirían por causas naturales y no más. Este punto tiene su miga y la discusión científica puede estar servida, interesante¡.

(Wiedinmyer et al, 2010) Entre paréntesis vemos el porcentaje de reducción de emisiones al aplicar quemas prescritas

(Wiedinmyer et al, 2010) Entre paréntesis vemos el porcentaje de reducción de emisiones al aplicar quemas prescritas

En resumen…

El fuego es parte de nuestro ecosistema, siempre lo será, y además es necesario para su evolución, por lo tanto no debemos intentar suprimirlo por completo bajo la perspectiva de que es un efecto completamente destructivo y anómalo para nuestros ecosistemas, en primer lugar por que eso es imposible y en segundo lugar por que no sería natural. Por contra, debemos luchar para que esos patrones de recurrencia de los incendios sigan los ritmos naturales y sigan siendo parte de la diversidad de nuestros ecosistemas, evitando lo que viene sucediendo de un tiempo a esta parte, que no es ni más ni menos que un régimen anómalo de incendios, con intensidades, extensiones y recurrencias muy superiores a las dadas naturalmente y que por lo tanto afectan gravemente a los ecosistemas, generando pérdidas de biodiversidad, desertificación, inundaciones….

La clave es comprender la naturaleza, sus mecanismos y sus ritmos, y así poder convivir con ella sin dominarla.

Por supuesto este es un tema muy politizado, y el político de turno no pierde nunca la ocasión de salir en pantalla cuando sucede un gran siniestro, fotos en el campo y declaraciones enumerando la ingente cantidad de medios que se han utilizado en la extinción, suelen ser la tónica general, es algo vistoso y que puede cazar algún voto incauto. Cuando las llamas se apagan, ya nadie se acuerda de que “más vale prevenir que curar”, y el estudio de los mecanismos de la naturaleza, y de la prevención de tales siniestros quedan en el olvido, junto a otro gran montón de cosas poco vistosas y llamativas, junto todas esas cosas que no cazan votos al instante y que suelen ser las realmente coherentes.

Si queréis indagar más sobre esto, os dejo unos enlaces que no deberíais dejar de ver.

http://fuegolab.blogspot.co.uk/2013/02/quemas-prescritas-el-fuego-que-ayuda.html

http://www.fireparadox.org/prescribed_fire.php

http://metode.cat/es/Revistas/Monografics/Cuando-se-quema-el-bosque/Incendis-necessaris

http://www.jornadasforestalesdegrancanaria.com/descargas/jornadas-forestales/IX/PONENCIAS/4-Manejo%20del%20fuego%20quemas%20prescritas.pdf

http://www.prevencionlaboral.org/videos-forestal5.html

http://www.apdr.info/documentos/Carballas%20Los%20incendios%20forestales.pdf

http://www.magrama.gob.es/imagenes/es/Avance_Informativo_1_enero_30_noviembre_2013_tcm7-310023.pdf

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