Mes: noviembre 2013

anillamiento científico

Mitos, mitos y más mitos




Ayer estuvimos anillando en una de las estaciones de esfuerzo constante de Urdaibai Bird Center. Concretamente, esta estación se llama Nekesolo, donde se realiza una jornada quincenal y con la cual podemos estudiar las aves que se encuentran en el hábitat de tipo carrizal influenciado por la marea, dentro de la Reserva de la Biosfera de Urdaibai. 

En total, pudimos estudiar hasta 25 aves de siete especies diferentes: mosquitero común (Phylloscopus collybita), cetia ruiseñor (Cettia cetti), reyezuelo listado (Regulus ignicapillus), petirrojo (Erithacus rubecula), pinzón vulgar (Fringilla coelebs) y mito (Aegithalos caudatus). 

Aunque, el protagonista indiscutible fue el mito: de las 25, fueron 12 de esta especie. Además, de ellos, 11 eran recapturas. Por tanto, pudimos saber y alegrarnos de que estos ejemplares, los cuales fueron marcados tanto este año como el anterior, siguen alimentándose y viviendo perfectamente dentro de la RB Urdaibai. De hecho, comprobamos que todos gozaban de muy buena salud, teniendo la mayoría músculo pectoral 3 dentro del código de musculatura:

En el músculo pectoral se acumulan grandes cantidades de proteínas que el ave puede usar como fuente de energía cuando ya no dispone de reservas grasas. El tamaño del músculo pectoral puede ser, por tanto, un buen indicador de la condición física de las aves (especialmente como indicador del nivel de reservas proteicas). Para cuantificar su tamaño, se utiliza una clasificación que va del 0 al 3, siendo éste último el máximo de musculatura posible. Fragmento del Manual para el Anillamiento Científico de Aves.

El mito es un pájaro pequeño, aunque destaca su larga cola, haciéndolo inconfundible en la identificación junto con otros rasgos como su canto y su comportamiento familiar, encontrándolo siempre formando pequeños grupos. Siendo una especie forestal, su hábitat es muy variado, y podemos observarlo en todo tipo de bosques, incluso en jardines. 

Se trata de una especie sedentaria y nidificante habitual en Urdaibai. Se suele ver frecuentemente en los mencionados grupos familiares recorriendo los bosques perimetrales y carrizales de los humedales de Gautegiz Arteaga. 



aves

El número de aves en peligro crítico de extinción en el mundo bate un nuevo récord




Sección NOTICIAS


El número de aves en peligro crítico de extinción en el mundo

bate un nuevo récord

(Pulsa en el título para ver la noticia en la fuente original)

El número de especies de aves catalogadas en peligro crítico ha batido un nuevo récord, con un máximo histórico de 198, según la última Lista Roja de las Aves elaborada por BirdLife International, de la que SEO/BirdLife es el representante español. La pardela balear, un ave marina, es la única especie española en máximo peligro a nivel mundial.

El número total de especies de aves existentes en el mundo es de 10.065. De ellas, 198 se consideran en la categoría de ‘en peligro crítico’, que es la más grave de la Lista Roja de Especies Amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) y agrupa aquellas especies que están afrontando un riesgo extremo de extinción.





floraPaisaje

Vuelta al Embalse de Guadalest (Alicante)

      Más allá de la ciudad y rodeado por moles rocosas como el Ponoig, Aitana, Serrella y Aixortá, nos encontramos el embalse de Guadalest.

     El embalse se nutre de distintos riachuelos que provienen de las sierras que le rodean y del rió Beniardà. Aguas abajo de la presa, se denomina río Guadalest, que es un afluente del río Algar (que desemboca en Altea). 

     Ahora, después de un verano y un otoño muy seco, se encuentra a un 46% de su capacidad (solo 6 hm3), llegando a albergar hasta 13 hm3 de agua. Como podemos ver en esta página, el año pasado, a estas alturas, estaba a un 70% de su capacidad. Algo que sin duda, debe preocupar a los regantes del lugar. 

RUTA (Vuelta al embalse) 

    Podemos comenzar la ruta en dos lugares distintos. Desde Guadalest, tendremos que bajar por la carretera que lleva al Polideportivo hasta llegar a la presa. Ahí aparcaremos el vehículo y comenzaremos la ruta cruzando la presa. Pero también se puede empezar desde el pueblo de Beniardà, tendremos que aparcar donde podamos y atravesar el pueblo. Seguir la carretera que baja hacia el embalse y cruzar el río (en este caso la realizaremos de forma inversa, que es menos liosa).

     Es una ruta muy sencilla, sin desnivel, apta para cualquier público y para niños. Es un poco larga (unas 3 horas y media, 4 si te paras mucho a hacer fotos), pero que merece la pena, y se te hará corta, porque no es nada pesada y ves paisajes muy diversos.

Guadalest

     En nuestro caso, comenzamos en Guadalest (ya que es un pueblo más turístico y más pintoresco, además es más fácil comer cuando terminemos nuestro paseo). 

     Como he dicho antes, aparcamos en la presa y la cruzamos. Seguiremos el sendero PR.CV 18, que nos indica "Cumbre de Aixorta". La ruta sigue por una carretera muy poco transitada, en la que solo nos cruzamos un par de veces el 4x4 de la Generalitat destinado a la prevención de incendios forestales. 

      Por el camino disfrutaremos de la pinada mediterránea y arbustos típicos de la región alicantina (como el romero, aliaga, jaras, zarzas,  brezo...) con plantaciones de secano (olivos, algarrobos, almendros...). 

Mapa orientativo de la ruta 
     Nos encontraremos varios cruces, en los que siempre deberemos elegir el camino de la izquierda, para seguir bordeando el embalse. No tiene pérdida. 

Barranc de les Coves
    En este pequeño riachuelo que cruza bajo la carretera por la que vamos, veremos un cruce de caminos (carreteras, en realidad). A la derecha (siguiendo el barranco aguas arriba) sigue el PR.CV 18 que nos lleva a la cumbre de Aixortà (lo dejaremos para otro día) y a la izquierda sigue nuestro camino rodeando el embalse. 

     Después de 2 horas caminando, decidimos hacer nuestra parada para almorzar y disfrutar de las bellas vistas a los distintos pueblos de la comarca (Beniardà, Benimantell, Benifato y Guadalest). 


     Más adelante, tendremos que cruzar el río Beniardá por un puente verde y seguir la carretera hasta que lleguemos al pueblo de Beniardà. Por el camino, veremos una fuente (no pone si es potable o no) junto a la piscina municipal del pueblo. Seguiremos adelante y antes de subir la cuesta hacia el pueblo, debemos desviarnos a la izquierda por un camino que baja a unos cultivos de olivos (hay un mojón con un punto amarillo), para seguir bordeando el pantano y llegar a la presa (el camino es el de la imagen inferior). 

     A continuación, hay varios caminos a la izquierda por si queremos bajar hasta a orilla, seguiremos rectos o por el camino de la derecha siguiendo los cables de tensión eléctrica, hasta llegar a la presa, lugar donde dejamos el coche. 

"Playa de Guadalest"


El embalse con la presa al fondo y el pequeño pueblecito de Guadalest a la derecha, en lo alto de la loma. 
     En la siguiente foto se puede ver como aún quedaba nieve en la cara norte de la Sierra de Aitana... y eso que hace semana y media que nevó. 


Un poco de fauna que pude fotografiar.
Ardilla común (Sciurus vulgaris). Muy abundante últimamente.

Nomeolvides o gitanilla (Utetheisa pulchella)
Saltamontes verde común (Tettigonia viridissima)
Mariposa de la col (Pieris brassicae)
Barco solar que te da una vuelta por el embalse (época de verano o con cita concertada). No se el precio. 
Cartel que alerta de la expansión que está teniendo el Mejillón cebra por la península. Se encuentra a pie de embalse, en el camino entre Beniardà y Guadalest al sur del embalse. 
Especie sin identificar 
Conclusión: 
     Se trata de un sitio muy bonito, muy cuidado y con poca intervención del hombre (sin contar los cultivos de secano) que están por todos lados. Las vistas son espectaculares desde cualquier lugar, se ve Aitana, l'Aixortá, la Serrella, el Ponoig... y salvo que estén talando árboles (como fue mi caso), solo escucharás el sonido de la naturaleza, ya que no hay carreteras ni núcleos urbanos cercanos.

     En febrero, con los almendros en flor, sería interesante visitarlo también y en primavera, que es cuando el embalse está a su máxima capacidad y rebosa vida. 
Texto: Fran Mercader
Fotografía: Fran Mercader y Sandra Fernández 
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Ménes, la cigüeña espía

Comencé mi andadura en este blog hablando de Solitario George, una tortuga centenaria de las Islas Galápagos que no pudo reproducirse antes de fallecer, por lo que fue el último representante de su especie. Quizás por ese recuerdo me ha llamado la atención la historia de Ménes, la cigüeña blanca húngara que fue noticia este verano por haber sido confundida con una espía.



Ménes fue interceptada el pasado agosto por un ciudadano egipcio, que la vio volando junto con otras compañeras de especie. Lo que le llamó la atención de nuestra protagonista fue el dispositivo con el que había sido equipada por parte de un grupo de ornitólogos magiares, un sistema de seguimiento por satélite para estudiar sus viajes.

El desconocimiento llevó a esta persona a atrapar al pájaro y entregarlo a las autoridades, pensando que pudiera tratarse de un ave espía. ¿Y qué hizo la policía egipcia? Pues lo que habría hecho con cualquier ser humano sospechoso de espionaje, encerrar a Ménes en el calabozo hasta que comprobaran su identidad, como si hubieran capturado al mismísimo Jason Bourne.

Tras pasar la noche encerrada, Ménes recibió al día siguiente la visita de un grupo de veterinarios locales, que pudieron confirmar a los agentes que el aparato no era más que un dispositivo de seguimiento que, para más inri, había dejado de funcionar hacía tiempo.

La alerta, que pudiera resultar exagerada en otros lugares, no es tan disparatada en Egipto, un país con una situación política y social inestable y convulsa. Son tiempos en que se sospecha de cualquier cosa que no se conozca y Ménes solo sobrevoló el lugar inadecuado en el momento inoportuno.

Tras aclararse el malentendido, los veterinarios egipcios liberaron a Ménes, que volvió a surcar el cielo africano. El ave decidió quedarse en las cercanías del lugar en que había sido capturada y posteriormente puesta en libertad. Craso error. Unos días después, la cigüeña era abatida por vecinos de la zona e incorporada a su menú del día.


Para organizaciones ecologistas como SEO/Birdlife, el trágico final de la cigüeña es un ejemplo de los peligros a los que se enfrentan las aves anilladas, que pueden morir a manos de cazadores furtivos durante sus migraciones. Sin embargo, si repasamos toda la historia, nos daremos cuenta de que Ménes fue capturada precisamente por llevar un transmisor, algo que la diferenciaba de sus compañeras de vuelo.

¿Corrían las demás el mismo peligro que Ménes mientras sobrevolaban Egipto? Seguramente sí, pero no llamaban tanto la atención como ella. A veces la intervención humana, aunque sea con las mejores intenciones, puede tener consecuencias negativas para otros seres vivos.

Las aves migratorias están expuestas a numerosos peligrosporque atraviesan muchos países, cada uno con su legislación particular, con sus costumbres cinegéticas y culinarias. Pero también supone un riesgo para ellas llevar dispositivos de seguimiento, ya no porque les pueda ocurrir un caso similar a este, tan peculiar, sino por otras molestias que puede ocasionarles el hecho de no disfrutar de su vida natural al cien por cien.

Equipar a un ave con un dispositivo de este tipo supone para el animal tener que pasar procesos de captura, equipamiento y estudio cada cierto tiempo. No obstante, si no corremos estos riesgos, mejor dicho, si no ponemos en peligro a estos animales, no obtendríamos valiosos datos que sirvan para conocer mejor sus costumbres y poder ayudarlos. ¿Vale la pena el sacrificio?
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Ménes, la cigüeña espía

Comencé mi andadura en este blog hablando de Solitario George, una tortuga centenaria de las Islas Galápagos que no pudo reproducirse antes de fallecer, por lo que fue el último representante de su especie. Quizás por ese recuerdo me ha llamado la atención la historia de Ménes, la cigüeña blanca húngara que fue noticia este verano por haber sido confundida con una espía.



Ménes fue interceptada el pasado agosto por un ciudadano egipcio, que la vio volando junto con otras compañeras de especie. Lo que le llamó la atención de nuestra protagonista fue el dispositivo con el que había sido equipada por parte de un grupo de ornitólogos magiares, un sistema de seguimiento por satélite para estudiar sus viajes.

El desconocimiento llevó a esta persona a atrapar al pájaro y entregarlo a las autoridades, pensando que pudiera tratarse de un ave espía. ¿Y qué hizo la policía egipcia? Pues lo que habría hecho con cualquier ser humano sospechoso de espionaje, encerrar a Ménes en el calabozo hasta que comprobaran su identidad, como si hubieran capturado al mismísimo Jason Bourne.

Tras pasar la noche encerrada, Ménes recibió al día siguiente la visita de un grupo de veterinarios locales, que pudieron confirmar a los agentes que el aparato no era más que un dispositivo de seguimiento que, para más inri, había dejado de funcionar hacía tiempo.

La alerta, que pudiera resultar exagerada en otros lugares, no es tan disparatada en Egipto, un país con una situación política y social inestable y convulsa. Son tiempos en que se sospecha de cualquier cosa que no se conozca y Ménes solo sobrevoló el lugar inadecuado en el momento inoportuno.

Tras aclararse el malentendido, los veterinarios egipcios liberaron a Ménes, que volvió a surcar el cielo africano. El ave decidió quedarse en las cercanías del lugar en que había sido capturada y posteriormente puesta en libertad. Craso error. Unos días después, la cigüeña era abatida por vecinos de la zona e incorporada a su menú del día.


Para organizaciones ecologistas como SEO/Birdlife, el trágico final de la cigüeña es un ejemplo de los peligros a los que se enfrentan las aves anilladas, que pueden morir a manos de cazadores furtivos durante sus migraciones. Sin embargo, si repasamos toda la historia, nos daremos cuenta de que Ménes fue capturada precisamente por llevar un transmisor, algo que la diferenciaba de sus compañeras de vuelo.

¿Corrían las demás el mismo peligro que Ménes mientras sobrevolaban Egipto? Seguramente sí, pero no llamaban tanto la atención como ella. A veces la intervención humana, aunque sea con las mejores intenciones, puede tener consecuencias negativas para otros seres vivos.

Las aves migratorias están expuestas a numerosos peligrosporque atraviesan muchos países, cada uno con su legislación particular, con sus costumbres cinegéticas y culinarias. Pero también supone un riesgo para ellas llevar dispositivos de seguimiento, ya no porque les pueda ocurrir un caso similar a este, tan peculiar, sino por otras molestias que puede ocasionarles el hecho de no disfrutar de su vida natural al cien por cien.

Equipar a un ave con un dispositivo de este tipo supone para el animal tener que pasar procesos de captura, equipamiento y estudio cada cierto tiempo. No obstante, si no corremos estos riesgos, mejor dicho, si no ponemos en peligro a estos animales, no obtendríamos valiosos datos que sirvan para conocer mejor sus costumbres y poder ayudarlos. ¿Vale la pena el sacrificio?