Las guerras del agua

“En 1906 Pablo valencia emprendió el viaje de mejico a California en busca del preciado oro, sobrevivio sin agua durante una semana, después de ser rescatado narró su experiencia ante la sed: la saliva se espesa, al cabo de un tiempo un nudo se fomra en la garganta, la lengua se incha hasta generar una sensación de ahogo, prece que te va a estallar la cara debido a la tirantez de la piel, se sufren alucinaciones, los parpados se agrietan y los ojos secretan lágrimas de sangre”

El agua es un elemento conocidos por todos los seres vivos. Es condición indispensable para la vida. El ser humano siempre ha buscado agua incluso antes de ser sapiens, y tras ser sapiens incluso la busca fuera del planeta.

¿Tiene dueño el agua, pertenece a alguien? En teoría no, pues el agua es un recurso de todos, tanto de hombres como de animales.

¿Es un derecho el agua? Quizás lo de tener derecho sea una idea humana que escapa al diseño de la naturaleza, que escapa a la selección natural. Pero es innegable que todo ser vivo tiene acceso al agua y que depende de ésta para su supervivencia, por lo que finalmente se podría entender como un derecho.

Estos tres anteriores párrafos combinan muy bien el humanismo, los derechos del hombre y una visión ambiental. Pero desgraciadamente la realidad es otra.

La realidad es que grandes multinacionales gestoras del agua como Vivendi, Suez Lyonnaise des Eaux, Bouygues – Saur, Enron – Azurix, RWE Groupe, Thames Water, United Utilites – Becthel, Sever Trent, Anglian ó Kelda Group desarrollan autenticas guerras por la “gestión” del agua de las ciudades y países en los que trabajan.

¿Qué es la gestión del agua? La gestión del agua comprende realizar las diligencias oportunas para garantizar el suministro actual y futuro a una población. ¿Qué tipo de diligencias? Realización de red de suministros, explotación de aguas superficiales y subterráneas, saneamiento de aguas usadas.

¿Es rentable el negocio de la gestión? Parece evidente que es más que rentable pues dichas empresas gestoras operan cada una en más de 30 países. Es un negocio con el futuro asegurado, pues el cliente siempre va a necesitar agua. Es decir que en términos económicos nos encontramos ante un mercado inelástico puesto que un incremento del precio del producto no supone una bajada de la demanda. Si a esto sumamos que dicho mercado es un oligopolio, resulta más que rentable participar en la gestión del agua.

Pero de nuevo la triste realidad es que las empresas gestoras no se limitan en muchos casos a gestionar, sino que también pretenden privatizar servicios, y obtener la exclusividad de explotación de los acuíferos cobrando por el agua. Esto no pasa solo con empresas gestoras de agua, Coca-cola también sabe algo de esto, pero como cada año nos trae la navidad y a papá Noel se nos olvida.

Tras obtener la concesión de la gestión de este recurso (al menos así sucede en España) la empresa gestora tiene el deber de garantizar el suministro a la población mediante la explotación de aguas superficiales y subterráneas. Estas empresas tienen una participación pública y otra privada. Las ganancias que se producen por la gestión de aguas (tanto de suministro como usadas) se deben al precio del suministro y gestión, no al precio del agua. Pues se supone que el agua se supone gratis y de todos (de nuevo al menos aquí en España).

La gestión queda puramente en manos de la empresa, la parte publica (que normalmente suele ser el ayuntamiento) se desentiende. ¿Qué sucede? Pues que la empresa realiza la gestión mas rentable, que explota el modelo de suministro más barato y no hace un uso conjunto de aguas superficiales y subterráneas, en otras palabras: le da igual si en 15 años no queda agua en el municipio, lo que quiere es ganar dinero (véase el caso de Torremolinos, gestionada por aguas de Barcelona)

Si esto pasa en España, que se supone que es un país desarrollado con un ordenamiento jurídico de calidad (aunque eso no lo tengo tan claro últimamente). Imaginemos que pasará en países en vías de desarrollo… Llegamos al caso de Cochabamba, Bolivia, allá por el año 2000. En esta ciudad la multinacional United Utilites – Becthel, se hizo con la gestión del suministro del agua de la ciudad incrementando la tarifa minima a 20$ cuando el salario mensual rondaba los 100$.

Esto desató una revuelta social en la cuarta ciudad más poblada de toda Bolivia, hasta el punto de que tuvieron lugar enfrentamientos ciudadanos con el ejército en los que murieron civiles tiroteados por el propio ejército.  El gobierno Boliviano se vio obligado a rescindir el contrato otorgado a United Utilites – Becthel, y esta interpuso una demanda que años más tarde quitó gracias a la presión social.

 Tuvo así lugar la primera guerra del agua conocida ¿Pero será la última?

Probablemente no…

“ALGUNOS GRUPOS ECOLOGISTAS DICEN QUE EL AGA (DULCE) SE ESTÁ ACABANDO. EL AGUA EN SÍ NO SE PUEDE ACABAR, PUES COMO ELEMENTO QUÍMICO OBEDECE A LAS LEYES TERMODINAMICAS Y QUÍMICAS, POR LO QUE EL AGUA NO SE DESTRUYE SINO QUE SE TRANSFORMA. LO QUE REALMENTE SUCEDE ES QUE EL CICLO HIDROLÓGICO SE ESTÁ ALTERANDO Y QUE SE ESTÁ REALIZANDO UNA MALA GESTIÓN DEL AGUA POR PARTE DE LOS GESTORES HIDROLÓGICOS.”