Día: 28 de agosto de 2012

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El pesado y sabio estudio de impacto ambiental

Contra el Proyecto Aurífero Conga en Perú
Foto: Hugo Blanco

Hace unas semanas leí una nota de prensa en la que se informaba que el Subsecretario de Medio Ambiente de Chile acusaba a algunas empresas de hacer "copy - paste" en los estudios de impacto ambiental (EIA). Es decir, los consultores encargados de hacer los estudios copiaban el texto de uno anterior y sólo sustituían los datos de identificación y localización.

Me sorprendió que la nota apareciera en la prensa y que el funcionario tuviera el valor de denunciarlo (¡bravo!) pero no me sorprendió ni tantito que las empresas hicieran eso; lamentablemente parece ser que es una práctica común y lamentablemente parece ser que los estudios de impacto ambiental son un trámite más y no una fundamental herramienta en el proceso de toma de decisiones como debiera ser.

Los estudios de impacto ambiental existen desde hace más de 40 años pero muchos países no los adoptaron ni los incluyeron en sus normativas ambientales hasta hace poco y parece ser que más se tardaron en considerarlos parte del proceso que en que estos se desvirtuaran por completo.


La Fundación para la Seguridad y Sustentabilidad Ambiental (FESS por sus siglas en inglés) realizó una investigación sobre la calidad de los estudios de impacto en los países en vías de desarrollo y encontró algunas cosas que más allá de sorprenderme, me molestan y me preocupan:

  1. A pesar de que los estudios de impacto ambiental están hechos bajo los mismos principios que en los países más avanzados en materia de protección ambiental; en el mundo en vías de desarrollo no se realizan de forma completa. Suele omitirse la presentación de alternativas y no son expuestos a la participación social.
  2. No consideran los efectos acumulativos de los riesgos sociales, ambientales y de salud.
  3. Los informes suelen ser voluminosos, pobres en calidad y meramente descriptivos. No analizan, no proponen, no critican.
  4. Suelen dar conclusiones donde los evaluadores "se lavan las manos" es decir, no dan información que permita tomar una decisión concreta de tal forma que no se les culpe a ellos del posible fracaso del proyecto.
  5. Subestiman impactos y por lo tanto no proponen las medidas de mitigación necesarias.
Es decir, parece que en muchas ocasiones los estudios de impacto ambiental fueran hechos por los interesados en que la obra se lleve a cabo sí o sí...¿y acaso no es esa la realidad? Principalmente en obras públicas, ¿no suele ser el mismo gobierno juez y parte?, ¿no suele ser el promovente de la obra y el evaluador del EIA?


La razón de ser de los estudios de impacto ambiental ha quedado un poco en el olvido o tal vez no ha sido comprendida; esto sucede porque pocas veces los proyectos son evaluados a través de todo su ciclo de vida así que sí el análisis financiero dice que el proyecto es viable parece que nada lo puede detener y mucho menos una evaluación de posibles impactos socio-ambientales ni tampoco un grupo de ciudadanos encadenados a los árboles o una organización cuya protesta es totalmente legítima.

Lo que los analistas financieros no suelen tomar en cuenta es que si el proyecto provoca un colapso ambiental, social o ambos muy probablemente termine por colapsar financieramente al proyecto. Por ejemplo, el caso de hoteles que perdieron su esplendor y su flujo de turistas por estar en un destino que hoy ha sido ambientalmente devastado y que ha perdido gran parte de su atractivo; o industrias que se acabaron el agua limpia de una región y ahora no tienen ni para operar ellas mismas, o carreteras que tienen que lidiar con derrumbes constantes y un costoso mantenimiento de la carpeta asfáltica por no haber tomado en cuenta los riesgos geohidrológicos que su proyecto implicaba.

Beatriz Olivo del Colegio de Geógrafos de Venezuela afirma en su artículo titulado "La importancia de los estudios de impacto ambiental" que es común observar que estos estudios son vistos sólo como un requisito ignorando que las medidas propuestas como resultado de concienzudos análisis pueden reducir sensiblemente los costos de mantenimiento de los proyectos y además pueden aportar un conjunto de ventajas en el orden técnico y en lo socio-político, tanto para el proyecto como para la empresa en su conjunto.

La Asociación Internacional de Estudios de Impacto (IAIA por su siglas en inglés) tiene un lema que debería compartirse en cada secretaría, ministerio o dirección de medio ambiente: "La evaluación de impacto es la herramienta. La calidad ambiental y la equidad social son los resultados".

Es tiempo de que el tema de los estudios de impacto ambiental se ponga de nuevo sobre la mesa, es tiempo de que esta vez se ponga con todo el peso que debe tener; es tiempo de que dejen de ser una torre de papeles que sólo esperan un sello y una firma. No se puede creer un discurso de búsqueda frenética por alcanzar la sustentabilidad si la evaluación de impactos no tiene un lugar privilegiado en las oficinas de gobierno.

Es tiempo pues de que los EIA deben dejar de ser el pesado y sabio miembro del equipo al que todos buscan ignorar.


avesfaunamedio ambiente

Figuras de protección II: Parques Naturales


Los Parques Naturales son declarados en España por las Comunidades Autónomas, por lo que no existe una definición estatal como en el caso de los Parques Nacionales. Sirva como ejemplo el Parque Natural de Fuentes Carrionas y Fuente Cobre-Montaña Palentina, situado al norte de la provincia de Palencia.

En la Ley 4/2000 (de Castilla y León), de 27 de junio, de Declaración del Parque Natural, se define como un espacio de relativa extensión, notable valor natural y singular calidad biológica, en la que se compatibiliza la coexistencia del hombre y sus actividades con el proceso dinámico de la naturaleza, a través de un uso equilibrado y sostenible de los recursos.


Esto significa que en los Parques Naturales, a diferencia de los Parques Nacionales, sí pueden estar incluidos núcleos de población, evidentemente de pequeño tamaño y carácter rural. En ellos, la población localno solo no se ve afectada por la protección de la zona, sino que tiene unaoportunidad de desarrollo con la creación de un parque de estas características. El Parque palentino incluye en su interior varios municipios y núcleos poblacionales que suman más de 2.000 habitantes, algo que no ocurre en los Parque Nacionales, salvo en contadas y justificadas excepciones.

Minas a cielo abierto en Palencia, que una vez finalizada su actividad son restauradas.
En los Parques Naturales, por ejemplo, no es raro que se permita la caza controlada. Los estudios de población que se realizan cada temporada determinan el número de piezas que se podrán cazar. En Fuentes Carrionas, durante la época de caza, los ejemplares ya están previamente adjudicados y se matan bajo la supervisión de guardas forestales, que controlan en todo momento que no se cometa ninguna irregularidad. De esta manera, la actividad se convierte en una fuente de ingresos para la población local y en una forma rentable de llevar a cabo los controles poblacionales.

La caza puede ser una actividad de mayor o menor seguimiento y que, por lo general, es motivo de polémica, pero no hay duda de que, para los habitantes de estas zonas, habitualmente deprimidas y sin muchas opciones laborales, es una forma de subsistir y un ejemplo de desarrollo sostenible y de actividades donde la economía y la naturaleza conviven. En los Parques Nacionales, las actividades cinegéticas son impensables.

La economía de la población local de los Parques Naturales está, en múltiples ocasiones, ligada al turismo. Un ejemplo sería la caza en los montes palentinos, pero hay otras formas de atraer visitantes en estos espacios protegidos.

En el Parque Natural de Corralejo, en Fuerteventura, la afluencia de turistas es incesante todo el año, aunque el turismo no tiene precisamente carácter rural. El valor ecológico de la región reside en las dunas que llegan hasta el mar. Esto posibilita, además, la existencia de grandes y atractivas playas, muchas de ellas salvajes, que son un reclamo para los visitantes de la isla.

El espacio, uno de los tres Parques Naturales de la isla, no incluye ninguna población en su interior, pero limita con dos complejos hoteleros de gran magnitud y con el núcleo urbano de Corralejo. Asimismo, es atravesada por una carretera de intenso tráfico, única vía de comunicación entre la mencionada población turística y el aeropuerto de Fuerteventura.

La carretera que atraviesa el Parque Natural de Corralejo, en un momento de tranquilidad.
Por esta ruta transitan numerosos autobuses, camiones y automóviles, la mayoría de alquiler y conducidos por turistas extranjeros, seguramente no conocedores de la zona, su protección y su alto valor natural. Por tramos, a ambos lados de la calzada, se habilitan zonas de estacionamiento para los usuarios de las playas. A priori, esta situación que se da en el norte de la isla majorera no sería posible en un Parque Nacional, donde la protección suele estar relacionada con el mantenimiento del estado natural de las zonas, evitando lo máximo posible la interacción antrópica.

Puede que estos ejemplos no sean la mejor forma de proteger un espacio natural de gran valor ecológico, pero tampoco la peor si el objetivo es encontrar el equilibrio entre la conservación de una zona y el desarrollo de su población. En el caso de la montaña palentina, la caza es una importante fuente de ingresos en una región sin industria ni previsiones de un desarrollo de los sectores secundario y terciario.

Por su parte, la economía de la isla canaria depende, prácticamente en su totalidad, del turismo. Proteger esta zona de forma incompatible con la llegada de visitantes sería la ruina para la población local, constituida en su mayoría por trabajadores del sector servicios, uno de los pocos recursos económicos de que dispone Fuerteventura.

Imagen de una de las Grandes Playas de Corralejo, incluidas en el Parque Natural.
Estas actividades pueden parecer de complicada compatibilidad con la conservación del medio natural y sería fácil pensar que en un Parque Nacional no podrían darse. Efectivamente, en una visita al Parque Nacional Picos de Europa, en su vertiente cántabra, me encontré con que la caza era una actividad totalmente prohibida en los territorios protegidos, de hecho se hablaba con desprecio de la zona palentina, muy próxima, donde este era un recurso económico. Instantes antes de presumir de la realización de visitas guiadas en quad o 4x4 por el interior del Parque... ¿Nacional? ¿Temático? 

La red de Parques Naturales es más amplia que la de Parques Nacionales  ya que, en teoría, su nivel de protección y exigencia es menor, es más fácil proyectarlos y son más aceptados socialmente, debido a su convivencia con las actividades humanas. Solo en Castilla y León hay 12 parques naturales, mientras que Canarias tiene 11 y la Comunidad de Madrid tan solo uno, por citar algunos casos.