Publicado en: ambientologos por Ambientólogos. Texto original

¿Y si acabamos con la pobreza? ¿Y si les garantizamos educación por más tiempo? ¿Y si aumentamos los subsidios a la luz y transporte público? ¿Y si tratamos con China? ¿Y si seguimos de lameculos con EUA? ¿Y si apoyamos a las mujeres? ¿Y si decimos que nos agradan los homosexuales? ¿Y si presumimos de nuestros logros? ¿Y si hago preguntas que nadie responderá? ¿Y sí hago como que tengo todo resuelto? ¿Y si aprendo bien mis líneas, sonrío y saludo? ¿Y si digo que puedo porque soy mujer? ¿Y si hacemos como que nos importa?

Ninguna de estas preguntas es relevante; ninguna respuesta es útil para el día a día. Más que políticos, son actores; no deberían aspirar a ser presidentes de un país, lo más que pueden lograr es ganar un premio de la Academia por mejor farsante del año. Tristemente, eso es lo que el pueblo pide: al más galán para protagonizar la novela de los próximos seis años. Y hay que tener cuidado con lo que deseamos, porque podríamos obtenerlo.

Pero, ¿y si dejáramos de creer que el gobierno resolverá todo? ¿Y si dejamos de esperar que la comida llegue en bandeja de plata? ¿Y si dejamos de conformarnos para empezar a ocuparnos? ¿Y si tratáramos de superarnos? ¿Y si defendiéramos nuestra Tierra y cuidáramos de nuestros vecinos? ¿Y si aprendiéramos un poco de historia? ¿Y si valoráramos el presente? ¿Y si pensáramos a futuro? ¿Y si cuestionáramos lo que la televisión nos vende? ¿Y si usáramos ese ingenio natural para algo más que insultos bien elaborados? ¿Y si empezáramos a crear en lugar de copiar? ¿Y si imagináramos más?  ¿Y si, como dijo Eduardo Galeano,  empezamos a ejercer el jamás proclamado derecho de soñar? ¿Y si a nosotros, prole, de verdad nos importara?

Otra cosa sería. Porque si los de abajo se mueven, los de arriba se caen.

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Danielle Barriga

Licenciatura en Ciencias Ambientales


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