Verdes praderas submarinas

Publicado en: 1/4 de ambiente por Txema CG. Texto original

Este post fue publicado el 8 de marzo en el blog del Street Alicante Science.

Uno del los tres ejes sobre los que gira el StAS es el mar y de eso Alicante va sobrado. Pero una de los mayores atractivos que presenta el litoral de la Costa Blanca está bajo sus aguas y no es necesario tener ni una estrella de buceo para disfrutarlo. Se trata de la praderas de posidonia.

La Posidonia oceanica, aunque muchos la confundan con un alga, es una angiosperma, una planta superior que posee flores y fruto y es endémica del Mediterraneo (aunque una colonia se ha asentado en las aguas de Texas). La presencia de esta planta en el mar es fácil de detectar por los arribazones, esas bolitas tan peculiares que cubren la arena de la playa en invierno y que no son mas que las hojas muertas sobre las que actúan las olas. En verano lo que es habitual es encontrar en primera línea de playas grandes depósitos de hojas en descomposición. La función de estas es evitar que el mar vaya retirando la arena y ensuciandose, lo que dificultaría la fotosíntesis.
La posidonia es una planta clonal, todas las hojas que vemos en la superficie están interconectadas por tallos subterráneos o rizomas que partieron de un único brote hace mucho tiempo (pero mucho, mucho). A principios del pasado febrero unos investigadores del CSIC nos dieron una grata sorpresa: una pradera de posidonia cerca de Formentera resultó ser un solo individuo y, calculando su ritmo de crecimiento, llevaba expandiendose desde hace 100.000 años. Se trataba del ser más longevo de la Tierra.
El valor ambiental y económico de las praderas de posidonia es enorme. No solo es el mayor productor primario de su ecosistema sino que a la vez es el refugio de especies, muchas de ellas de valor pesquero. Y extiende su influencia al litoral: los arribazones sirven de alimento a crustaceos y aves como el chorlitejo los utilizan para construir sus nidos. Una piramide inestable ya que, para variar, está en peligro de extinción debido a las anclas de las embarcaciones recreativas, los emisarios submarinos, las desalinizadoras mal planificadas.
Si tienen la oportunidad de acercarse a las praderas de Tabarca, las islas de Benidorm o, tirando para mi tierra, el Mar Menor no se lo piensen dos veces y zambullanse en el agua. La ciencia está ahí, esperandoles en forma de hojas mecidas por las olas.

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