Ensayo de un ensayo VI: El panorama laboral de la ciencia

Publicado en: Póngame medio de ambiente por Enrique Estrela. Texto original


Las condiciones laborales en la ciencia se han ido degradando a lo largo de los años, un científico que pasa la mayor parte de su vida metido en un laboratorio trabajando cobra menos que otros que no dedican tanto tiempo a su labor, están menos preparados y sus avances diarios no pueden cambiar el mundo.

Seguramente, como para todo en la sociedad actual, dependerá de su productividad, y como bien es sabido, el beneficio a corto plazo es mejor que el de a largo plazo. Un estudio científico a lo mejor no da beneficios hasta que pasan unos años de investigación, pero sus resultados pueden cambiar el mundo. En cambio, procesos productivos generales, suelen dar beneficios a corto plazo y no aportan nada a la sociedad, incluso puede que sean perjudiciales ambiental y socialmente. Por ejemplo, las empresas de apuestas deportivas, industria armamentística, etc.

EL poder económico de una nación se mide por el número de ingenieros y científicos, al menos antes era así dirán. Ahora, aunque intenten decirnos otros factores más importantes, sigue siéndolo. Los estados no le dan la prioridad debida, creen que el crecimiento económico no tiene nada que ver con el estado de salud de la ciencia, y un caso claro es nuestra España, que con pocos científicos en su haber, y muchos de ellos exiliados laboralmente, nos vemos inmersos en una crisis sin precedentes. Si se fomentase el gasto en I+D (y no tan escaso y mal enfocado, hacia tecnología militar) en empleos verdes, energías renovables, educación, etc podríamos crear personas competentes, crear un tejido industrial y empresarial fuerte, y estar a la altura de los grandes países. Como el declive de la ciencia no es solo cosa de España, vemos como países anglosajones también están sufriendo la crisis. Supongo que la diferencia entre ellos y nosotros es que empezaron antes su revolución científico-tecnológica y pueden soportar mejor su economía, mientras que nosotros, sin ese tejido, debemos basarnos en construcción y turismo.

La vida laboral de un científico siempre será de estudio y dedicación plena, precisando de avances para no quedarse atrás. Esta presión que le ejerce ese mundo es, si la comparamos con la que sufren periodistas, a priori más fuerte. Pero no tiene por qué ser cierto, muchos periodistas también sufren largas jornadas laborales y presiones de redactores jefes, directores, etc. Por tanto, es extraño que aun a sabiendas de que en ambos mundos se les va a tratar así, las carreras de comunicación sean más demandadas.

Si la elección de una carrera u otra ya no es un tema monetario o de vida laboral digna, entonces será que hay algo en esas titulaciones de comunicación que son más atractivas para el ciudadano. ¿Será qué son más divertidas, menos duras, menos difíciles, menos trabajosas? Creo firmemente que ya no vamos a la universidad para formarnos como personas, para crear como dice Ortega y Gasset al hombre medio. En realidad ya se ve cómo un título o llave que te abre puertas futuras, que supone te ayudará a encontrar el camino profesional que deseas. Si tenemos esto en mente, estudiar una carrera de ciencias como matemáticas o física no ayudará mucho al futuro laboral, y además exigirá un esfuerzo enorme y dedicación durante al menos 5 años de tu vida. Por tanto, este problema de desprestigio universitario, en el que ya no se forman personas con criterio, mentes que puedan revolucionar al mundo, o simplemente jóvenes brillantes con ganas de entender el mundo, es otro factor del declive de la ciencia.

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