Mes: junio 2011

Cambio Climático

Un juez de EE UU dice que el oso polar no está en peligro

El oso polar no está en peligro de extinción. Es la sentencia realizada ayer por un juez federal de EEUU. El dictamen recogido por The New York Times viene a confirmar la decisión tomada por la Administración de George W. Bush, que determinó sacar al oso polar de la lista de especies “en peligro de extinción” para colocarlo bajo la menos exigente etiqueta de “especies amenazadas".

La confirmación de esta clasificación hecha por el juez Emmet Sullivan (sentencia, pdf) supone en la práctica bajar el nivel de protección de este mamífero emblemático en la lucha de los conservacionistas. El oso pardo es tal vez el animal que mejor simboliza la amenaza que supone para el Planeta los efectos del cambio climático. El retroceso del hielo en los polos acabaría con su hábitat natural.

La resolución judicial es un duro golpe para los ecologistas que mantienen que el oso polar debe estar protegido con el máximo nivel, e incluirse en la lista de “especies en peligro de extinción”. La sentencia de Sullivan queda, sin embargo, lejos de esta posición. Y apoya, por el contrario, a la industria y otros grupos que han presionado por bajar la protección del mamífero, y que incluso habían solicitado excluir al oso polar de cualquier cautela.

Una pérdida para la lucha contra el calentamiento del Planeta

La repercusión que pueda tener la inclusión del animal en una u otra lista de protección de la fauna no se limita a las medidas de defensa de la especie. Hablar de la conservación del oso polar tiene claras implicaciones en uno de los problemas ambientales más urgentes que existen actualmente: el cambio climático. Convertido el oso polar en un emblema en la lucha contra el calentamiento del Planeta, la sentencia de Sullivan podría suponer un retroceso en la sensibilización de los líderes internacionales y de la sociedad en el esfuerzo por implementar medidas para frenar el cambio climático.


La fotografía, tomada en la costa de Beaufort Sea, en el Arctic National Wildlife Refuge, es de USFWS Headquarters en flickr.
Cambio Climático

Un juez de EE UU dice que el oso polar no está en peligro

El oso polar no está en peligro de extinción. Es la sentencia realizada ayer por un juez federal de EEUU. El dictamen recogido por The New York Times viene a confirmar la decisión tomada por la Administración de George W. Bush, que determinó sacar al oso polar de la lista de especies “en peligro de extinción” para colocarlo bajo la menos exigente etiqueta de “especies amenazadas".

La confirmación de esta clasificación hecha por el juez Emmet Sullivan (sentencia, pdf) supone en la práctica bajar el nivel de protección de este mamífero emblemático en la lucha de los conservacionistas. El oso pardo es tal vez el animal que mejor simboliza la amenaza que supone para el Planeta los efectos del cambio climático. El retroceso del hielo en los polos acabaría con su hábitat natural.

La resolución judicial es un duro golpe para los ecologistas que mantienen que el oso polar debe estar protegido con el máximo nivel, e incluirse en la lista de “especies en peligro de extinción”. La sentencia de Sullivan queda, sin embargo, lejos de esta posición. Y apoya, por el contrario, a la industria y otros grupos que han presionado por bajar la protección del mamífero, y que incluso habían solicitado excluir al oso polar de cualquier cautela.

Una pérdida para la lucha contra el calentamiento del Planeta

La repercusión que pueda tener la inclusión del animal en una u otra lista de protección de la fauna no se limita a las medidas de defensa de la especie. Hablar de la conservación del oso polar tiene claras implicaciones en uno de los problemas ambientales más urgentes que existen actualmente: el cambio climático. Convertido el oso polar en un emblema en la lucha contra el calentamiento del Planeta, la sentencia de Sullivan podría suponer un retroceso en la sensibilización de los líderes internacionales y de la sociedad en el esfuerzo por implementar medidas para frenar el cambio climático.


La fotografía, tomada en la costa de Beaufort Sea, en el Arctic National Wildlife Refuge, es de USFWS Headquarters en flickr.
Residuos

La empresa nacional de residuos radiactivos no habla de Fukushima

Enresa, la empresa nacional encargada de gestionar los residuos de las centrales nucleares en España no quiere hablar de una verdad incómoda: la reciente catástrofe de Fukushima. El devastador accidente nuclear de Japón que siguió al terremoto que arrasó el país el pasado 11 de marzo (nivel 9 en la escala Richter), dejando cientos de víctimas y miles de toneladas de agua radiactiva liberada en el mar no es un tema de actualidad para las publicaciones editadas por la empresa estatal. Tampoco es un asunto que resaltar en su seminario anual internacional de Periodismo y Medio ambiente. En ambos casos: silencio.

La revista Sierra Albarrana, medio ambiente y sociedad, una publicación bimensual editada por Enresa y centrada en la provincia de Córdoba, donde Enresa gestiona el almacén de residuos de El Cabril (en el municipio de Hornachuelos), no dedica ni un solo artículo a Fukushima.

Ni en su número de 131, de abril y mayo. Ni en el 132, correspondiente a los meses de junio y julio. Sí aparece, no obstante, en este último número una breve referencia a la central de Fukushima, en su página 11, en ocho líneas colocadas en un lugar no destacado, dentro de un artículo mayor dedicado a un congreso de radiactividad que tuvo lugar en Sevilla.

Para Gerardo Pedros, profesor de Física en la Universidad de Córdoba este silencio es llamativo. "La revista Sierra Albarrana siempre ha tratado temas de actualidad nuclear", explica. "Por ejemplo, cubrió la información sobre el Almacén Temporal Centralizado (ATC) de residuos radiactivos; y han publicado reportajes sobre los ATC tan buenos como los que han salido publicados en otros sitios". No es el único caso. "En el número 110 de la publicación viene un reportaje de seis páginas sobre el almacen de residuos de Suecia".

Enresa se declara "no competente para hablar de Fukushima"

La empresa pública encargada de la gestión de los residuos radiactivos asegura no "tener ni idea de lo que haya podido pasado en Fukushima más allá de lo que haya podido escribir la prensa nacional o internacional" sobre el accidente. "Nosotros nos encargamos de retirar los residuos radiactivos de los hospitales y de las centrales nucleares españolas. Gestionamos los residuos radiactivos que las centrales nucleares generan para producir electricidad", explica Máximo Taranilla de Enresa.

"En ningún caso tenemos intereses eléctricos ni somos pronucleares. No conocemos la idiosincrasia de cómo se gestiona una central nuclear. Sí de cómo se gestionan los residuos que se generan en ellas. Ése es nuestro acometido", asegura. "¿Cómo vamos a hablar nosotros de Fukushima si no gestionamos centrales nucleares?", dice Taranilla.

Sí hace la revista de Enresa en estos meses posteriores a la catástrofe, sin embargo, una amplia cobertura a las cooperativas agrarias de la provincia, al campeón mundial de baloncesto Felipe Reyes, a unas jornadas que tuvieron lugar en El Cabril o los desajustes del sueño, como el insomnio o la apnea.

Actualidad sin accidente

Tampoco encuentra sitio destacado Fukushima en los seminarios que organiza Enresa estos meses: el programa del Seminario Internacional de Periodismo y Medio Ambiente que se celebra en septiembre no cita a la central nuclear que ha causado centenares de víctimas hace apenas tres meses. "El seminario de Periodismo ambiental siempre suele tratar temas de actualidad ambiental y es muy extraño que a la supernova ambiental de este año ni se la nombre", concluye Pedros.

La fotografía del incendio en la central de Fukushima en Japón es de Daveeza en Flickr
Residuos

La empresa nacional de residuos radiactivos no habla de Fukushima

Enresa, la empresa nacional encargada de gestionar los residuos de las centrales nucleares en España no quiere hablar de una verdad incómoda: la reciente catástrofe de Fukushima. El devastador accidente nuclear de Japón que siguió al terremoto que arrasó el país el pasado 11 de marzo (nivel 9 en la escala Richter), dejando cientos de víctimas y miles de toneladas de agua radiactiva liberada en el mar no es un tema de actualidad para las publicaciones editadas por la empresa estatal. Tampoco es un asunto que resaltar en su seminario anual internacional de Periodismo y Medio ambiente. En ambos casos: silencio.

La revista Sierra Albarrana, medio ambiente y sociedad, una publicación bimensual editada por Enresa y centrada en la provincia de Córdoba, donde Enresa gestiona el almacén de residuos de El Cabril (en el municipio de Hornachuelos), no dedica ni un solo artículo a Fukushima.

Ni en su número de 131, de abril y mayo. Ni en el 132, correspondiente a los meses de junio y julio. Sí aparece, no obstante, en este último número una breve referencia a la central de Fukushima, en su página 11, en ocho líneas colocadas en un lugar no destacado, dentro de un artículo mayor dedicado a un congreso de radiactividad que tuvo lugar en Sevilla.

Para Gerardo Pedros, profesor de Física en la Universidad de Córdoba este silencio es llamativo. "La revista Sierra Albarrana siempre ha tratado temas de actualidad nuclear", explica. "Por ejemplo, cubrió la información sobre el Almacén Temporal Centralizado (ATC) de residuos radiactivos; y han publicado reportajes sobre los ATC tan buenos como los que han salido publicados en otros sitios". No es el único caso. "En el número 110 de la publicación viene un reportaje de seis páginas sobre el almacen de residuos de Suecia".

Enresa se declara "no competente para hablar de Fukushima"

La empresa pública encargada de la gestión de los residuos radiactivos asegura no "tener ni idea de lo que haya podido pasado en Fukushima más allá de lo que haya podido escribir la prensa nacional o internacional" sobre el accidente. "Nosotros nos encargamos de retirar los residuos radiactivos de los hospitales y de las centrales nucleares españolas. Gestionamos los residuos radiactivos que las centrales nucleares generan para producir electricidad", explica Máximo Taranilla de Enresa.

"En ningún caso tenemos intereses eléctricos ni somos pronucleares. No conocemos la idiosincrasia de cómo se gestiona una central nuclear. Sí de cómo se gestionan los residuos que se generan en ellas. Ése es nuestro acometido", asegura. "¿Cómo vamos a hablar nosotros de Fukushima si no gestionamos centrales nucleares?", dice Taranilla.

Sí hace la revista de Enresa en estos meses posteriores a la catástrofe, sin embargo, una amplia cobertura a las cooperativas agrarias de la provincia, al campeón mundial de baloncesto Felipe Reyes, a unas jornadas que tuvieron lugar en El Cabril o los desajustes del sueño, como el insomnio o la apnea.

Actualidad sin accidente

Tampoco encuentra sitio destacado Fukushima en los seminarios que organiza Enresa estos meses: el programa del Seminario Internacional de Periodismo y Medio Ambiente que se celebra en septiembre no cita a la central nuclear que ha causado centenares de víctimas hace apenas tres meses. "El seminario de Periodismo ambiental siempre suele tratar temas de actualidad ambiental y es muy extraño que a la supernova ambiental de este año ni se la nombre", concluye Pedros.

La fotografía del incendio en la central de Fukushima en Japón es de Daveeza en Flickr
ecología

La estrategia del cachalote

Me enteré el otro día, gracias a Ferendus, de que han sacado no-se-qué crema facial con esperma de ballena. Jiji, jaja qué risa, esperma de ballena… y sería más gracioso si fuera realmente esperma de ballena y no el compuesto clave en una estrategia de caza de las más sorprendentes en el reino animal. El “esperma de ballena”, . . . → Read More: La estrategia del cachalote