Un cuarto de siglo

Publicado en: Andanzas de un Trotalomas por Trotalomas. Texto original

Pueblo abandonado cerca de Chernóbil.

Pueblo abandonado (Pripyat) cerca de Chernóbil.

O lo que es lo mismo, 25 añitos. Cinco lustros desde que se produjera el mayor accidente nuclear de la historia, que no el único pero sí el que mayor repercusión ha tenido -hasta la llegada de Fukushima, otro gran accidente provocado por la decisión política de ubicar plantas nucleares en regiones de alta actividad sísmica-. Hoy todos los medios se hacen eco del aniversario de tan nefastos acontecimientos y hay numerosas propuestas para quienes deseen profundizar en torno a los hechos que rodearon el triste accidente y sus consecuencias. No quería dejar pasar el día sin traer, al menos, unas palabras para la reflexión. Se trata de unos fragmentos de la conocida obra de Ulrich Beck, La sociedad del riesgo: hacia una nueva modernidad. Las cursivas son del propio autor.

[...] en aquel tiempo [se refiere a la primera industrialización], a diferencia de hoy, los peligros atacaban a la nariz o al os ojos, es decir, eran perceptibles mediante los sentidos, mientras que los riesgos civilizatorios hoy se sustraen a la percepción y más bien residen en la esfera de las fórmulas químico-físicas (por ejemplo, los elementos tóxicos en los alimentos, la amenaza nuclear). A ello va unida una diferencia más. Por entonces, se podía atribuir los riesgos a un infraabastecimiento de tecnología higiénica. Hoy tienen su origen en una sobreproducción industrial. Así pues, los riesgos y peligros de hoy se diferencian esencialmente de los de la Edad Media (que a menudo se les parecen exteriormente) por la globalidad de su amenaza (seres humanos, animales, plantas) y por sus causas modernas. Son riesgos de la modernización. Son un producto global de la maquinaria del progreso industrial y son agudizados sistemáticamente con su desarrollo ulterior.

[...] a los riesgos que a continuación figurarán en el centro y que desde hace unos años intranquilizan a la opinión pública les corresponde una nueva cualidad. En las consecuencias que producen ya no están ligados al lugar de su surgimiento; más bien, ponen en peligro a la vida en esta Tierra, y en verdad en todas sus formas de manifestación.

[...]

Estos riesgos causan daños sistemáticos y a menudo irreversibles, suelen permanecer invisibles y se basan en interpretaciones causales, por lo que sólo se establecen en el saber (científico o anticientífico) de ellos, y en el saber pueden ser transformados, ampliados o reducidos, dramatizados o minimizados, por lo que están abiertos en una medida especial a procesos sociales de definición. Con ello, los medios y las posiciones de la definición del riesgo se convierten en posiciones sociopolíticas clave.

[...]

La expansión de los riesgos no rompe en absoluto con la lógica del desarrollo capitalista, sino que más bien la eleva a un nuevo nivel. Los riesgos de la modernización son un big business. Son las necesidades insaciables que buscan los economistas. Se puede calmar el hambre y satisfacer las necesidades, pero los riesgos de la civilización son un barril de necesidades sin fondo, inacabable, infinito, autoinstaurable.

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