#EA26Con_ConsumeHastaMor, 13 diciembre 2018 de 18 a 19h.

Publicado en: #EA26 Educación Ambiental por Daniel Rodrigo. Texto original

Dicen en Consume hasta Morir que lejos de encontrarnos ante el consumidor históricamente más preparado, hoy estamos más que nunca faltos de utensilios que nos permitan delimitar entre tanto estímulo y tan abrumadora densidad informativa. Han crecido de forma espectacular los discursos, los eslóganes y las proclamas, pero seguimos adoleciendo de un vocabulario, como decía Baudrillard, que nos permita movernos entre una cadena incesante de objetos de consumo programados para dejar de funcionar; y sobre todo, seguimos apresados en la lógica de ese “progreso” tan irreal como el consumo infinito o las materias primas inagotables, a expensas de la explotación de buena parte de la humanidad y tras comprobar que nuestra felicidad depende de otras cosas. En este escenario, romper el monólogo del consumismo y cambiar los eslóganes por preguntas bien dirigidas (¿En qué condiciones se ha hecho ese producto? ¿Qué beneficios aporta su consumo?…) supone un ejercicio indispensable para un consumo mínimamente crítico y responsable: ¿hasta qué punto se Consume Hasta Morir?
Este es el punto de encuentro que queremos mantener desde la Educación Ambiental el próximo día 13 de diciembre de 18 a 19h en HastaMorir

Puedes leer y comentar el artículo completo en #EA26 Educación Ambiental

Sin sentido y con sensibilidad

Publicado en: Andanzas de un Trotalomas por Trotalomas. Texto original

Cuando unos meses atrás vi que desde el Foro Ambiental de la UNED habían programado en Málaga una charla sobre especies invasoras, en particular sobre las cotorras argentinas (Myiopsitta monachus) que pueblan la ciudad, tomé buena nota en la agenda para seguir el evento. Finalmente, aunque no me fue posible asistir esa tarde a la charla, seguí con interés las noticias que fueron surgiendo a partir de la misma. En ellas se hacía notar que las propuestas de los expertos incluían la eliminación de las cotorras mediante el uso de carabinas de aire comprimido, acordonando zonas de la ciudad y abatiendo a las aves. Las reacciones no se hicieron de esperar: ciertos sectores de la ciudadanía lamentaban esta decisión, especialmente los grupos animalistas. El PACMA anunció una propuesta de controlar a medio plazo las poblaciones de cotorra mediante el uso de piensos esterilizantes. A mí me dio por compartir en Twitter esta medida y lo poco conveniente que resultaba, por desgracia, para controlar las poblaciones de cotorra y evitar los daños a la fauna y a la agricultura y se lió buena:

Todo empezó por aquí y siguió liándose a partir de este tuit.

El caso es que ya días atrás defendía en algún grupo de WhatsApp de pajareros aficionados a la ornitología que, a pesar de lo errado de las propuestas de PACMA, tampoco era cuestión el generalizar y tratar como ignorantes a todos los integrantes de estos grupos de ecologistas/animalistas. Mi experiencia personal me dice que en ellos hay de todo, como en cualquier grupo humano. Yo he colaborado con miembros de agrupaciones ecologistas para tratar de frenar algunos desaguisados y, como bien sabéis quienes me habéis leído desde hace tiempo, soy miembro de una agrupación de voluntariado ambiental. Creo que no es excluyente ser ecologista y ecólogo (el gran González Bernáldez, por ejemplo, lo demostró), es más, lo ideal sería que cualquier ecologista fuese, al menos, escéptico, que tuviese mentalidad crítica, científica, y cuestionase las verdades absolutas tratando de mantener una visión global e informada. (Algo que, por ejemplo, me gusta de Ciencias Ambientales es esa visión general que ofrece sobre nuestro entorno.) Después de la historia de Twitter (y del absoluto silencio en que se ha mantenido el perfil oficial de PACMA tras dos días de intensas discusiones sobre el tema) la verdad es que voy a terminar por dar la razón, aunque sea parcialmente, a quienes cuestionan la seriedad de esta agrupación política y social. Y si no, que me demuestren por qué no debería hacerlo.

Volviendo al tema que nos ocupa, las cotorras en Málaga (algo que sería extrapolable a otras ciudades, como Madrid, Barcelona o Sevilla, y esta última, que es la que nos queda más cerca, como ejemplo a no seguir a la hora de demorar las decisiones que están sufriendo los nóctulos), lo cierto es que es un problema que viene de lejos. Llevo viviendo en la provincia algo más de una década y desde que llegué me llamó la atención la proliferación de nidos de cotorras tanto en la capital como en el resto de la provincia, conforme la iba conociendo mejor, incluyendo parajes protegidos como la Desembocadura del Guadalhorce. Ya antaño, en la época en que vivía en Granada, recuerdo ver una colonia creciente de cotorras argentinas que anidaba en la zona del barrio de Bobadilla, a la entrada de la Chana, y que me sorprendía por su adaptación al clima de Granada capital, ciertamente más exigente que el de Málaga con sus fríos inviernos con temperaturas bajo cero. A lo largo de este tiempo las colonias de cotorra han crecido de una forma espectacular (y aterradora). La ausencia de predadores naturales, su inteligencia y adaptabilidad, han supuesto una ventaja competitiva frente a otras especies autóctonas que ahora sufren la presión de una población creciente de cotorras. No pueden más que venirme a la cabeza nuestros gorriones comunes (cada vez menos, por desgracia) que, por si no tenían bastante con las tórtolas turcas, ahora han de competir por los recursos (alimento, zonas de nidificación…) con las cotorras.

PACMA planteaba el uso de pienso esterilizante para controlar el crecimiento de las colonias de cotorra. Este método conlleva varios problemas que lo hacen inviable. Por un lado, no es posible asegurar que el 100 % de la población de cotorras llegue a ser estéril. Se podría frenar así el crecimiento de sus poblaciones, pero no aseguraríamos su exterminio local a largo plazo. Por otro lado, es un método no selectivo, por lo que nada nos aseguraría que el pienso no pueda ser ingerido por otras especies que no interese controlar, incluyendo aquellas que están en franca regresión a nivel europeo (como los gorriones). También es un método lento: las cotorras pueden vivir en torno a 15 años, por lo que, aunque llegase a frenarse el crecimiento de sus poblaciones, durante ese tiempo seguirían constituyendo un problema para los ecosistemas (incluyendo agroecosistemas) en los que se encontrasen. Y, además, según indica la SEO, los componentes esterilizantes de estos piensos podrían pasar a otras especies depredadoras, como por ejemplo los halcones peregrinos y otras rapaces que se encuentran en la ciudad y su entorno, perjudicando la viabilidad de sus poblaciones locales.

Por otro lado, otros métodos propuestos, como la captura mediante trampas (de dudosa viabilidad, dado el escaso éxito de capturas en estas aves que, por su inteligencia, son difíciles de engañar), mediante el uso de dardos sedantes (resulta difícil calcular la cantidad de anestesia para aves tan pequeñas, aparte del daño que se harían al caer dormidas, golpeándose con las ramas y el suelo), no son demasiado efectivos. Y habría que cuestionarse también lo ético de, una vez capturadas, qué hacer con esas aves: ¿las encerramos y mantenemos en cautividad de por vida, durante varios lustros? ¿Se “repatrian”, siendo especímenes que han nacido aquí en España, que pueden mostrar comportamiento anómalos y más agresivos que en su lugar de origen, que podrían portar parásitos y enfermedades a las poblaciones locales? Independientemente del coste económico de estas medidas, lo fundamental es que no resultan viables y, por desgracia (como decía en Twitter, a ninguno nos gusta que tengan que sacrificar a estos animales), no dan rápida solución a un problema que está afectando a otras especies autóctonas.

En resumen, que a nadie le gusta ver y saber que hay que sacrificar a unos animales que están aquí porque el hombre decidió traer a sus ascendientes para que sirviesen de animales de compañía. Y que, hartos de ellos, de sus ruidos y chismorreos, los dejasen en libertad para quitarse un problema creando uno mayor para nuestro entorno. El hombre aquí es el culpable directo, está claro. Y lo será también, de forma más o menos directa, cuando el cambio climático, por ejemplo, obligue a migrar o facilite el establecimiento de otras especies alóctonas, o expulse (o extinga) a especies autóctonas. Pero, en cualquier caso, lo primero que deberíamos exigirnos es capacidad de realizar una autocrítica informada, poniendo sobre la mesa todas las variables que entran en juego en este tipo de problemas siempre complejos. Para eso es fundamental informar a la población. Días atrás oía una conversación entre dos ciudadanos en la que mantenían que el virus que estaba matando a las tórtolas del parque Huelin de Málaga lo habían introducido los que querían ver el parque libre de tórtolas y que las próximas iban a ser las cotorras. La ignorancia es lo que deberíamos hacernos mirar.

Para saber más:

 

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¿Es segura tu red de LinkedIn?

Publicado en: Comunidad ISM » Blogs por avizcaino. Texto original

Hay muchas formas de utilizar las diferentes herramientas sociales que nos ofrece Internet a día de hoy. Entretenimiento, información, conversación… Twitter, Instagram, Youtube, las opciones son múltiples y variadas.

Pero hay una algo diferente: LinkedIn. Esta web social nos ofrece gestionar la identidad profesional. Tiene el foco puesto en las empresas, los negocios y el empleo. Con independencia de la forma en la que cada persona utilice LinkedIn, el punto común es un perfil de usuario basado en el curriculum vitae.

En este escenario los contactos vienen mediados por la experiencia laboral y las destrezas que cada usuario declara con la intención de ampliar e interactuar con su red profesional. Es una agenda de contactos viva, en la que no sólo vamos archivando tarjetas de visita, hojas de vida o cartas de motivación. Todo eso se va actualizando en el tiempo y nos permite conocer la situación y las inquietudes laborales de las personas que forman esa red.

El entramado de relaciones, en el que cada uno de los usuarios es un nodo que conecta otros nodos, se configura con una red entretejida entre centros de formación compartidos, experiencias laborales comunes, interés en puestos de trabajo similares…  Una red virtual de conexiones reales, que tienen su reflejo en el día a día de compañeros de trabajo, clientes y proveedores de productos y servicios, ofertas de empleo, entrevistas comerciales… contratos.

Desde hace algún tiempo veo LinkedIn no sólo como una red de información, también como una red de seguridad. El equilibrio dinámico que supone una carrera profesional a todos nos toca vivir etapas que podemos representar como la escalada a una pared vertical, otras en las que nos vemos paseando por el cable de un funambulista. Y de vez en cuando nos toca hacer de trapecistas: soltar las manos, hacer una pirueta y confiar en que podremos agarrar, al vuelo, la siguiente oportunidad de seguir participando en el gran circo del mercado laboral.

pixabay

No siempre sale bien. Y, a pesar de que hay profesionales más o menos temerarios, conviene tener una buena red. Una red segura que te sujete antes de llegar al suelo. O, si no es posible, que sea capaz de recogerte, al menos, en el segundo bote.

¿Es segura mi red de LinkedIn? No puedes saberlo hasta que no la pruebas. Y, normalmente, como cualquier otro equipo de seguridad, prefieres no tener la oportunidad. En mi caso ocurrió en 2010, cuando me metí en un callejón sin salida y me vi saltando al vacío sin haberlo previsto ni preparado. Pero salió bien para los tiempos que corrían. Un mensaje en LinkedIn sirvió para que varias personas viniesen al rescate y me ayudasen a levantarme.

Aprendí que lo importante de la red no es que sea muy extensa, que también tiene su valor, la clave esté en que tenga nodos fuertes que distribuyan bien la tensión. Esos nodos hay que cuidarlos periódicamente. Sin perder de visa que estamos ante relaciones personales.

Afortunadamente el sector ambiental nos ofrece oportunidades periódicas de hacerlo. Momentos de encuentro donde podemos desvirtualizar a nuestros contactos en redes sociales. Un Congreso Nacional del Medio Ambiente cada dos años marca el ritmo, pero son muchas las jornadas y eventos sectoriales que nos permiten compartir tiempo y espacio.

Porque no se trata solo de escribir convincentes recomendaciones, puntuar las habilidades y conocimientos de otros usuarios, o regalar kudos de vez en cuando. LinkedIn también es la oportunidad para enterarse cuando es la próxima presentación de iAgua o el siguiente sarao de la agenda ambiental. Pero también para saber quién tiene intención de asistir, si me encontraré allí a alguien a quien hace tiempo que no veo, o si alguien con quien me interesaría charlar participa próximamente en algún evento al que yo pueda acudir. Por cierto ¿Cuándo es el próximo greendrinks?

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Desinformación ambiental, fake news y greenwashing.

Publicado en: productor de sostenibilidad por alvizlo. Texto original

Como hemos visto en distintas entradas de este blog, existen, desde hace décadas, mecanismos de acceso a datos oficiales sobre el estado y la evolución del medio ambiente, así como instrumentos voluntarios que ayudan a las organizaciones a elaborar información relevante y trazable sobre el impacto ambiental, económico y social de su modelo de negocio.

En un escenario de un público cada vez más preparado y concienciado, distintas organizaciones se empeñan por apropiarse de la comunicación en materia de sostenibilidad. Juegan con la conciencia ambiental y tratan de presentar una imagen verde con la que atraer clientes o condicionar las decisiones políticas sin que detrás de esa imagen exista una verdadera responsabilidad ambiental. Es fácil acudir a los registros públicos para comprobar que detrás de algunos discursos verdes no hay, ni siquiera, certificaciones voluntarias que acrediten las declaraciones de las organizaciones que las emiten.

Son muchos los mensajes se lanzan a diario al público general y que encuentran cabida en medios de comunicación a pesar de que no vienen avalados por una información veraz o contrastables. Provienen de  organizaciones que en vez de comunicar sobre su actividad y modelo de negocio,  necesitan preparar estrategias de marca basadas en cuestiones que son ajenas a su razón social, centrando su discurso en desviar la atención de los impactos que causa su actividad. Una opción mucho más barata y rentable que identificar, gestionar o, incluso, resolver esos impactos.

Utilizan desinformación ambiental, fake news y greenwashing para sepultar bajo una ingente cantidad de contenidos falsos, o manipulados a medida de la industria, la realidad que se quiere ocultar. Con esta entrada quiero poner ejemplos que me ayuden a ilustrar el problema y animarte a reclamar más transparencia en materia de medio ambiente. Te animo a preguntar, cada vez que encuentres desinformación sobre medio ambiente, de dónde salen los titulares. La respuesta suele ser sorprendente (o no tanto).

¿Cuánto se recicla en España?

Según EAE Business School en España hemos pasado de reciclar el 74,8%de los residuos en 2017  a reciclar el 43,3% en 2018. En febrero de 2017 la escuela de negocios presentó el estudio “Nuevos enfoques sobre la gestión de residuos”, realizado por su Strategic Research Center, en el que pretendía presentar un “un análisis integral de la problemática de la gestión de residuos desde una triple visión: su influencia en el cambio climático, los nuevos modelos en gestión de residuos, y la relación con la logística o logística verde”.

Para su “investigación” utilizaron datos del agregador de estadísticas Statista, que, a su vez, utilizaba los datos publicados por la empresa Ecoembalajes España, S.A. El titular de la nota de prensa con la que EAE daba a conocer su actividad en materia de economía circular decía “Nuestra conciencia ecológica se dispara y pasamos de reciclar un 4,8% al 74,8%”. Varios medios del Grupo Planeta, al que pertenece la escuela de negocios, recogieron la nota de prensa y reprodujeron el titular.

Tras las críticas recibidas por la generalización que da lugar al titular y la falta de investigación para contrastar los datos de partida para el documento, en septiembre de 2018 EAE presenta un segundo documento con el titular “El 43,3% de los residuos de España se reciclan o reutilizan, 8,7 puntos menos que la media de la Unión Europea.

¿Qué cambia de un titular al otro? Tanto el origen de los datos, en el segundo caso se pasa a emplear el INE como fuente de información, como la referencia. Mientras en el primer titular se generalizaban los datos relativos a de envases aportados por la empresa Ecoembalajes España, S.A., en el segundo caso sí se habla del conjunto de los residuos documentados en la encuesta del INE.

Los neumáticos no son un problema en España.

En 2014, el director general de Signus (Sistema Integrado de Gestión de Neumáticos Usados) afirmó que “la gestión de los neumáticos fuera de uso (NFU) en España ya está solucionado” en la VI Jornada sobre “Mezclas bituminosas con polvo de neumático. Una solución técnica y ambiental”, organizada por Signus Ecovalor en Madrid con el apoyo de ASEFMA.

El 13 de mayo de 2016 salieron ardiendo las 100.000 toneladas de neumáticos que se seguían acumulando desde hacía 14 años en el vertedero ilegal de Seseña, evidenciando el problema de un flujo importante, cercano al 20%, de neumáticos usados que escapaban a los sistemas de gestión y se acumulaban en, al menos, 26 cementerios de neumáticos en España.

La playa de Alovera.

En noviembre de 2017 los titulares nos sorprendieron con la noticia de la construcción de una playa en la provincia de Guadalajara. Corrieron ríos de tinta detallando los pormenores del proyecto Alovera Beach, dando por hecho que estaría en marcha en un plazo de 3 años.

En marzo de 2018, en respuesta a una solicitud de información sobre el estado de tramitación de dicho proyecto, la alcaldesa manifiesta que no se había llevado a cabo ningún trámite ambiental en relación a Alovera Beach.

En este caso se presenta como un hecho cierto un proyecto que requiere de una serie de trámites ambientales que difícilmente podría superar la instalación de una playa artificial en la ubicación elegida por la empresa promotora. Ahora bien, el modo de presentar Alovera Beach en los medios condiciona las expectativas, afectando incluso a los pertinentes procedimientos de participación e información pública previstos en la legislación ambiental y que deben de llevarse a cabo “cuando estén abiertas todas las posibilidades, antes de que se adopten decisiones sobre el plan, programa o disposición de carácter general”.

El anuncio de una decisión tomada para la que no se han realizado los trámites ambientales va en contra del derecho de participación pública en asuntos de carácter medioambiental previsto en la Ley 27/2006, de 18 de julio, por la que se regulan los derechos de acceso a la información, de participación pública y de acceso a la justicia en materia de medio ambiente.

Así, los medios que recogen la información difundida por la empresa Rayet Medioambiente, S.L. en relación a sus planes, antes de que estos pasen por las pertinentes tramitaciones ambientales, no sólo no están contribuyendo a informar adecuadamente, están condicionando el proceso de toma de decisiones en favor de los intereses de dicha organización.

Las latas y la contaminación atmosférica.

La campaña publicitaria de la empresa Ecoembalajes España, S.L. afirma que “Por cada 6 latas que reciclas contrarrestas 10 minutos de tubo de escape”. En su página web alega que esta declaración viene abalada por dos estudios científicos. Ambos estudios se realizan a petición y financiados por la empresa. El primero de ellos calcula el ahorro de energía primaria asociado a la obtención de botellas de PET y latas de aluminio a partir de material reciclado, mientras que el segundo es un informe en el que se estima la producción de CO2 por un vehículo tipo bajo el ciclo NEDC.

En ningún caso se justifica en dichos estudios cómo se contrarrestan las emisiones de los tubos de escape depositando envases de usar y tirar en los contenedores amarillos de recogida selectiva.

Esta campaña puede resultar especialmente confusa cuando se mezcla en medios de comunicación con las noticias relativas a emisiones de efecto invernadero, creando falsas expectativas sobre lo que cabe esperar del reciclaje y, en particular, sobre el impacto que supone el modelo de consumo basado en envases de usar y tirar.

El anuncio que ilustra este ejemplo es uno de los muchos que Ecoembalajes España S.A. podrá mostrar en los medios de comunicación gracias a los 500.000 euros de dinero público que el Ayuntamiento de Madrid aporta a la campaña para el año 2018. Este consistorio, por otro lado, solo es una de las 164 entidades locales se han sumado a la campaña “Recicla y respira”.

Metro sostenible

Para cerrar esta muestra de ejemplos elegimos uno que ilustra la posibilidad de hacer publicidad con mensaje ambiental sin necesidad de inducir a engaño o mentir sobre la actividad de la organización que lanza la campaña. Es el caso de Metro de Madrid, en el que se muestra a distintas personas con un mensaje de compromiso, vinculando el uso del transporte colectivo a ese compromiso ambiental o social.

Las organizaciones responsables son más transparentes con la comunicación, ya que no solo trabajan su contribución a la sostenibilidad, también están abiertas a aportaciones externas que ayuden a evidenciar oportunidades de mejora. La diferencia está en llevar la sostenibilidad al centro del modelo de negocio o explotar, con negocios insostenibles y poco ecológicos, la conciencia de consumidores a los que se anula la capacidad de contrastar los discursos vacíos de contenido.

Y tu empresa, ¿dónde está? ¿fabrica mentiras verdes para vender más o realmente trabaja por la sostenibilidad?

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Viernes y sábado de charlas

Publicado en: productor de sostenibilidad por alvizlo. Texto original

Una entrada rápida para recordar que tenemos un par de charlas a la vista en Madrid:

Viernes 23 de noviembre ¿Puede el reciclaje salvar nuestro planeta?

Sábado 24 de noviembre: Antes de reciclar. Será la primera vez que participe en una charla interpretada a lengua de signos española (LSE).

Esta charla es parte del festival HAZ CAMBIO, organizado Greenpeace. Te dejo el programa de mano, por si le echas un vistazo y te animas:

¿Te veo en alguna?

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Greenwashing? No, thanks! #EA26 26Nov

Publicado en: #EA26 Educación Ambiental por Daniel Rodrigo. Texto original

Texto de Bea Guerra 

El Greenwashing (ecoimpostura o ecopostureo) no es una novedad, pero sí es cierto que como personas consumidoras conviene que sepamos distinguir cuando una empresa está llevando a cabo un “lavado verde” y cuando realmente está cambiando su forma de hacer las cosas.

Se dice del Grennwashing que son aquellas prácticas que llevan a cabo las empresas con el objetivo fundamental de aumentar sus beneficios/ventas mediante publicidad verde pero sin realmente llevar a cabo una transformación real de su gestión haciendo más sostenible su proceso de producción. Lo realizarían todas aquellas que publican que son sostenibles, sin serlo.

Coincidiendo con el Blackfriday, Greenpeace está lanzando una campaña para sensibilizar sobre el consumo excesivo. Más info aquí.

Os suena lo Bio? Lo Eco? Lo Natural?

Este tipo de greenwashing se extendió tanto y fue tan descarado que la Comisión Europea en 2004 aprobó un reglamento comunitario por el que se dejaba claro que los términos eco, ecológico, biológico u orgánico y sus diminutivos solamente se podían utilizar para los productos procedentes de la agricultura ecológica.

Como todas las modas, lo “ecológico” vende, por lo que las empresas más ambiciosas ponen en práctica estrategias de marketing enfocadas a “parecer” más “ecológicas” más “sociales” más “sostenibles” pero sin perder sus beneficios y en muchos casos sin cambiar los procesos productivos que causan impacto en el medio ambiente.

No siempre el Greenwashing es intencionado, a veces es falta de conocimiento de la empresa, a veces no se dice toda la verdad.

A lo largo del tiempo muchas empresas han desarrollado esta práctica (Danone, McDonalds, Apple, Adidas, …) y aunque al principio era Greenwashing, la presión de personas consumidoras y potentes asociaciones, como la mencionada Greenpeace, ha hecho que finalmente entren en el camino de lo sostenible ¿o no?

Y es que en la sociedad, por desgracia, sigue imperando la frase “no es tan importante ser bueno sino parecerlo”.

Es como personas consumidoras, donde tenemos el poder de decidir lo que queremos y no queremos consumir. Lo que no se consume desaparece del mercado, las empresas no están para perder beneficios.

*Dato curioso (vía www.greenpeace.com): Alrededor del 19% de la población española no lee las etiquetas de los alimentos que consume, cuando es necesario para decidir si lo que compras es sostenible: si es ecológico o usa componentes químicos, si es local y contamina menos su transporte…

Por lo tanto, después de leer la etiqueta … no nos dejemos llevar por su color, por el nombre, por alguno de sus componentes, …, analizar la procedencia, el envase, si se ha pagado un precio justo a los proveedores, si los trabajadores tienen un salario digno,… parece complicado, ¿no?

¿Puede un producto que ha recorrido millones de kilómetros ser ecológico? ¿y sostenible?

¿Puede ser ecológico un producto sobre envasado?

Como en todo, cuando más formados e informados estemos, más criterios de selección tendremos y mejor será nuestra elección de un producto. Cuando vayamos a comprar tenemos que comprar conscientes.

Es raro que alguien regale nada sin esperar nada a cambio.

No nos dejemos llevar por las campañas de marketing y analicemos qué hay detrás.

Cuando una empresa insiste mucho en sus “buenas prácticas” pero sigue ofreciéndonos los mismos productos debemos leer la “letra pequeña”.

Cuando una empresa invierte mucho en sus campañas de sensibilización pero da mensajes contradictorios respecto a la generación elevada de residuos hay que sospechar.

Todos podemos contribuir a mejorar nuestro entorno, siempre en la medida de nuestras posibilidades pero siempre se puede hacer un poco más de lo que hacemos, eso incluye a las empresas y a los particulares.

Empezar por mejorar la gestión de residuos, calefacción, iluminación, aislamiento en residencias de ancianos, en escuelas y colegios, en hospitales, en empresas.

  • Pensemos a cuántos sitios vamos donde aún no separan los residuos.
  • Pensemos lo poco que se ha avanzado en aislamiento de algunos edificios.
  • Pensemos en la iluminación excesiva, ahora que llega Navidad.

Queda mucho por hacer en gestión ambiental, pero es más fácil para las empresas llegar a las personas consumidoras a través de campañas de marketing que hablan de salud, naturaleza o bienestar que cambiando y mejorando sus procesos productivos.

Últimas noticias en torno al Greenwashing …

“Una empresa del tamaño de Nestlé debería establecer un estándar sólido para alejarse de los plásticos desechables”, dijo Forbes. “Ya debería saber que los esfuerzos de reciclaje no van a limpiar nuestros océanos, vías fluviales y comunidades. Por el contrario, el negocio de la compañía como de costumbre solo acelerará la contaminación plástica”. Vía https://www.greenpeace.org/usa/news/nestle-aiming-at-100-recyclable-or-reusable-packaging-by-2025/

Te regalan una caja preciosa con “productos naturales” y ….

https://www.esturirafi.com/2018/10/que-es-el-greenwashing-no-todo-lo-verde-es-eco.html

¿Qué os parece esta campaña? ¿Greenwashing o compromiso real?

https://www.nationalgeographic.com.es/promociones/mares-circulares-sostenibilidad-mas-alla-reciclaje_13050

Qué hay detrás de prohibir las bolsas de plástico

https://www.lahipotesisgaia.com/greenwashing-en-los-supermercados/

Por cierto, ¿creéis que en la Educación Ambiental hay Greenwashing? ¿Hay empresas, entidades, “educadoras ambientales” que hacen greenwashing? Si es greenwahing ¿se puede considerar Educación Ambiental?

De todo esto, y más, queremos debatir el próximo día 26 de noviembre en #EA26 

Puedes leer y comentar el artículo completo en #EA26 Educación Ambiental

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