Greta Thunberg no es el problema.

Publicado en: productor de sostenibilidad por alvizlo. Texto original

Greta Thunberg por Anders Hellberg

Lo ha vuelto a hacer. Ha vuelto a llenar las portadas de los medios de comunicación. Es Greta Thunberg y está consiguiendo que nos fijemos en la conferencia de las partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. Porque COP25 significa la reunión número 25 desde que en 1994 entrase en vigor la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), adoptada en 1992. Y el debate empezó antes, en la Conferencia de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente Humano celebrada en Estocolmo en 1972.

Vamos para 50 años de reuniones internacionales al más alto nivel dando vueltas al problema: el modelo de producción y consumo es insostenible. Y empezó a serlo antes de que la mayoría de las personas que leamos esto hubiésemos nacido. Y lo sigue siendo después de que algunos de los ponentes de las cumbres sobre el clima dejasen de estar con nosotros.

La ciencia nos avisa. Los seres humanos emitimos cada vez más gases de efecto invernadero. La concentración de estos gases en la atmósfera de nuestro planeta sigue aumentando. Las temperaturas del planeta son cada vez más altas y las masas de hielo están desapareciendo. Todo ello es una bomba de relojería que nos está explotando de forma visible y evidente: conflictos vinculados a recursos cada vez más limitados, migraciones que se pueden relacionar con los efectos de la escasez de agua en determinados territorios, problemas de salud agravados por las sinergias entre contaminación y calor, proliferación de especies exóticas invasoras que amenazan cultivos básicos para la alimentación y a otros recursos naturales…

El panorama es desolador. Sí que lo es. Y por eso no podemos quedarnos paralizados ante la evidencia de una emergencia climática. Necesitamos una respuesta contundente de los responsables políticos. Basar la toma de decisiones en la magnitud del desafío que estamos afrontando como especie a nivel planetario. La buena noticia es que ya ocurrió antes. Cuando, en la década de 1980 se detectó una amenaza que podía acabar con la vida en el planeta: el adelgazamiento de la capa de ozono.

En 1985 contábamos con evidencias científicas sobre el agotamiento de la capa de ozono y sus posibles repercusiones, argumentos suficientes para poner acordar la Convención de Viena para la Protección de la Capa de Ozono y firmar en 1987 el Protocolo de Montreal sobre las Sustancias Agotadoras de la Capa de Ozono, que entró en vigor en 1989. No fueron instrumentos perfectos, pero se han ido mejorando hasta el punto que, a día de hoy, somos más que optimistas en relación al futuro de esta capa protectora de la vida en nuestro planeta Tierra.

Portada del número 21 de Ballena Blanca sobre la COP25
«Dejen en paz a Greta y hablemos de Donald Trump»

Pero con las emisiones de efecto invernadero nos está costando más. Tanto que ha tenido que venir Greta Thunberg a recordarnos que no se está haciendo todo lo posible. Que el tiempo pasa y, sobre todo, que la evidencia científica está pidiendo una acción climática que no ocurre tan rápido como debería. En 25 COPs se han ido dando pasos, y se ha ido fijando hitos que van marcando la agenda global. Pero las emisiones siguen en aumento y la concentración de gases de efecto invernadero no para de crecer.

Del entusiasmo de 1992, en 25 COPs hemos pasado al desánimo y la frustración. Decepción y fracaso son dos palabras que han acompañado, cada vez más, a las últimas reuniones sobre el clima. En particular aquella de París, que a muchos se nos quedó corta. Y es que cada vez se ha hecho más evidente el papel de los grupos de presión que impiden avanzar en las soluciones al problema que causan las emisiones de efecto invernadero. Como resultado una creciente desafección: pérdida de interés sobre la capacidad de llegar a compromisos relevantes. Las COP se estaban convirtiendo en un circo itinerante. Un sarao periódico, una excusa para viajar y una forma de relacionarse a cierto nivel… pero un proceso en el que nadie esperaba nada de nadie. Un sarao al servicio de las grandes corporaciones y los negacionistas, que consiguen lavar su imagen y ningunear la importancia de frenar las emisiones de efecto infernadero.

Así, paralizados por el catastrofismo y decepcionados por la falta de compromiso de los responsables políticos, nos ha cogido Greta Thunberg. Ha venido a avisarnos de lo que nos estaba diciendo la ciencia. Y ese es su discurso: escuchen a los científicos cuando se sientan a tomar decisiones. Su principal logro es conseguir que mucha gente vuelva a interesarse por estas reuniones de alto nivel y lo que pasa en ellas. Y eso es bueno.

El éxito de Greta Thunberg ha sido movilizar a su generación a escala global. Ha despertado una conciencia de especie. Y apela a que quienes toman las decisiones tengan en cuenta a quienes sufren las consecuencias de esas decisiones.

Y eso molesta mucho. Molesta a los grupos de presión que habían conseguido esa desafección por las cuestiones climáticas. Los que llevan un par de décadas desinflando los resultados de las COPs han visto que una masa crítica de la sociedad ha vuelto a poner el foco en estos encuentros de alto nivel. Que toda una generación, la que próximamente entrará a formar parte de las discusiones y los procesos de toma de decisiones, ha tomado conciencia de la magnitud del problema y la necesidad de abordarlo con medidas ambiciosas.

Así tenemos toda la maquinaria cargando contra Greta Thunberg. Intentando cuestionar a la persona y al personaje. Porque su discurso y mensaje resultan incuestionables. Pretenden ridiculizar sus gestos. Gestos con los que evidencia lo insostenible de nuestra forma de vida. ¿Quién quiere ir al colegio cuando las emisiones de efecto invernadero amenazan la forma de vida que se enseña en ese colegio? ¿Podríamos hacer encuentros anuales sobre cambio climático si las decenas de miles de personas que se movilizan en esos encuentros tendrían que viajar de forma sostenible? ¿Quién quiere un coche eléctrico si la extracción de las materias primas para fabricarlo se realiza de modo social, ambiental y económicamente insostenible?

No. No se trata de poner a todo el mundo a viajar en barco de vela, se trata de concienciar sobre el impacto del viaje en avión. No. No se pide a todas las niñas y niños del planeta que abandonen la escuela. Se trata de que sean conscientes de que el nivel actual de emisiones de efecto invernadero compromete su futuro. Y que ese futuro está en su mano, no pueden delegarlo en señores con intereses a corto plazo.

El problema no es Greta Thunberg. El problema son las emisiones de efecto invernadero. Ella simplemente ha ayudado a los medios de comunicación a centrar el foco. Sí, algunos se quedan mirando al dedo que señala, o se entretienen matando al mensajero… no es más que otra evidencia de la capacidad de los más contaminantes para poner palos en las ruedas.

Corresponde a las personas asumir el reto que tenemos por delante y ponernos a trabajar, cada cual en el ámbito de sus responsabilidades, para reducir esas emisiones de efecto invernadero y seguir el camino que nos indica la ciencia para adaptarnos y mitigar las causas de un cambio climático que ya se está manifestando y no va a dejar de hacerlo en las próximas décadas.

La magnitud del cambio y sus efectos dependerán de los compromisos a los que se lleguen en esta COP25 y en las siguientes, por lo que tenemos que seguir vigilantes, no bajar la guarida y pedirle a nuestros representantes que se pongan al lado de las personas, que dejen de hacerle el juego a las corporaciones con intereses a corto plazo y miren por el futuro. El nuestro, el de nuestros hijos y el de los hijos de nuestros hijos. De los 8.500 millones de personas que podrían habitar el planeta en 2030, los 9.700 millones que seremos en 2050 y 11.200 millones previstos para 2100.

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Madrid GreenWashing Capital

Publicado en: productor de sostenibilidad por alvizlo. Texto original

En los días previos a la celebración de la 25.ª conferencia de las partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP25) Madrid se ha llenado y nos bombardea de publicidad verde con el reclamo “Madrid Green Capital”. Resulta, cuanto menos, curioso porque “Green Capital” es un sistema para el reconocimiento del comportamiento ambiental global de una ciudad. Un galardón creado y gestionado por la Comisión Europea.

La COP25 de Madrid, que tenía que haberse celebrado en Chile, empieza con la ciudad anfitriona autoproclamándose una cosa que no es. Y para ello utiliza un distintivo verde que podría llevar a la confusión sobre las condiciones ambientales y la calidad de vida de las personas que habitan la capital española. Porque los objetivos del premio “Green Capital” son:

  • Reconocer a las ciudades con un historial acreditado de consecución de objetivos ambientales ambiciosos.
  • Fomentar el compromiso de las ciudades con la realización de importantes mejoras ambientales y con el desarrollo sostenible.
  • Ofrecer un ejemplo que inspire a otras ciudades y promover las mejores prácticas y experiencias de las ciudades europeas.

Desgraciadamente para las personas que vivimos en esta ciudad, Madrid no entra en ninguna de estas categorías. Muy al contrario podríamos regodearnos en un historial de despropósitos ambientales que van desde reubicar las estaciones de medición de la calidad del aire para romper las series históricas de datos a la eliminación de carriles bici. Por no entrar en la recogida y tratamiento de residuos, la falta de inversión en el comercio local y de proximidad, las deficientes políticas de arbolado urbano, la escasa electrificación del parque móvil, las carencias del transporte público y su precio, o la escasa apuesta por la explotación de los recursos solares y eólicos en los edificios de la ciudad.

Lo malo de esto no es tanto que la mayoría de los representantes de los madrileños demuestren tener poca o ninguna idea en materia de medio ambiente. Digo la mayoría de los representantes porque me consta que algunos están muy bien formados y que en casi todos los grupos hay grandes profesionales de la sostenibilidad que, o bien no son escuchados por los líderes de los partidos, o bien no han llegado a tiempo a evitar el GreenWashing que tanto nos perjudica a todos.

Lo peor es que esos líderes políticos se rodean y arropan de partes interesadas en mantener la situación que nos ha traído a la crisis social, económica y ambiental en la que estamos. No hablo sólo de negacionistas de la emergencia climática. También de grandes corporaciones transnacionales que favorecen este tipo de lavados de imágenes. Me conformo con recordar a aquella que, tratando de posicionarse como proveedor para lo que tendría que ser el despliegue tecnológico de la “smart city”, nos intentó convencer de que Madrid es más sostenible que Vitoria en el año en que esta última obtuvo el reconocimiento como “Green Capital”.

Greenwashing de libro: se intenta crear una imagen que no se corresponde con el verdadero compromiso ambiental de la ciudad, se utiliza un distintivo engañoso para vincularse a iniciativas sostenibles… Lo importante era hacerse la foto y ya está. Si la COP25 es un nuevo fracaso, siguiendo la senda marcada por el Acuerdo de París, eso ya da igual. Políticos y corporaciones se han vuelto a poner una etiqueta verde sin hacer nada por mejorar la calidad de vida o las oportunidades de las generaciones presentes o futuras.

Me metería con la agenda de actividades de la Madrid GreenWashing Capital, pero quizá es volver a dar publicidad a más de lo mismo: la industria del envase de usar y tirar copa directamente o a través de las organizaciones que financia, una parte importante del programa que se ofrece a los ciudadanos durante los días de la COP25.

A pesar de todo trataré de ser optimista. Todavía me dura el chute del encuentro con Jeremy Rifkin. Si no me encuentran estos días de COP25 es porque me habré encerrado con el último libro del autor “El Green New Deal Global”, disfrutando de la ilusión de leer que el sistema financiero global realmente ha visto la necesidad de superar la economía basada en el carbón y tratando de encontrar cómo puedo contribuir con mi granito de arena en esa transformación económica que nos toca vivir.

La imagen que ilustra este post se la he cogido sin permiso del twitter de Juan López de Uralde.

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Basura electrónica: el problema del siglo XXI

Publicado en: Comunidad ISM » Blogs por analaforga. Texto original

En una sociedad cada vez más consumista en la que los equipos eléctronicos tienen cada vez menos tiempo de vida, es necesario poner especial atención a la gestión de estos residuos.
Según los últimos informes de la ONU, el mundo generó 48,5 millones de toneladas de basura electrónica que estaría valorada en 62.500 millones de dólares cada año; “estamos tirando el dinero”.

Fuente: AgeFotoStock

Además, estos residuos eléctricos y electrónicos (RAEEs) son complejos. En su interior albergan una serie de materiales altamente contaminantes los cuales en muchas ocasiones van a parar a los lugares más insospechados.
Estos residuos electrónicos pueden contener numerosos materiales peligrosos, como metales pesados: mercurio, plomo, cadmio, cromo, arsénico o antimonio, los cuales, son susceptibles de causar daños para la salud de las personas y para el medio ambiente. Por ejemplo, un solo tubo de luz fluorescente puede contaminar 16.000 litros de agua o una batería de móvil puede llegar a contaminar 50.000 litros.

Por todo esto, bajo mi entender y experiencia en el mundo de los residuos, considero de vital importancia realizar una correcta gestión de residuos de equipos eléctricos y electrónicos (RAEEs) que permita mejorar las cifras de reciclaje y/o valorización de estos residuos, la recuperación de metales preciosos y la protección del medio ambiente.

Si quieres saber más sobre los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos, no te pierdas el curso Gestión de Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos que impartimos desde el Instituto Superior del Medio Ambiente en colaboración con Ana Laforga.

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¿Qué cámara de fotos le regalo a un ambientólogo?

A la pasión por el medio ambiente muchas ambientólogas y ambientólogos suman la fotografía. Es una forma de observar y registrar el entorno que les rodea. Una afición que algunos traen de serie y otros desarrollan durante las numerosas prácticas y salidas de campo de las distintas asignaturas requiere alcanzar esta titulación.

Ejemplos no nos faltan. Alfredo nos regala con regularidad espectaculares imágenes de naturaleza con sus seguimientos ornitológicos y sus avistamientos de aves. Sergio hace lo propio con su afición a las orquídeas. Javier trae con frecuencia vistosas imágenes de sus inmersiones marinas. Las basuras de Alberto ilustran parte del debate sobre gestión de residuos.

Así, uno de los aprendizajes informales más comunes durante la Diplomatura en Ciencias Ambientales es la fotografía. En cada promoción hay algún estudiante o grupo de estudiantes que traslada su pasión a otros, enseñando a sus compañeros técnicas de encuadre, cómo manejar una cámara réflex, nociones de postproducción digital…

Las fotografías ayudan a los ambientólogos a hacer presentaciones más originales y personalizadas en las exposiciones de sus trabajos, así como a ilustrar las memorias de las prácticas. Porque una buena imagen es mejor que mil palabras, pero si las mil palabras tienen que estar de todas las maneras, la foto las hace un poco más amenas. En este contexto, regalar una cámara de fotos a un ambientólogo puede ser una muy buena idea. Y… quién sabe, quizá una forma de despertar una vocación que puede convertirse en una salida profesional o, al menos, en un complemento para otra actividad. La cuestión es… ¿qué cámara elegimos?

Cámaras de fotos hay muchas y muy variadas. Dependiendo el uso que se le quiera dar podemos encontrar soluciones para todas las necesidades y bolsillos. Salvo que se tenga muy claro el uso concreto o que se tenga claro un plazo de amortización con un uso profesional, quizá conviene ser prudentes.

El de la fotografía digital es un mercado que evoluciona muy rápido, lo que puede generar cierto estrés a la hora de estar a la última, pero tiene la ventaja de que nos permite encontrar equipos perfectamente funcionales a precios asequibles, basta con encontrar el que cumple con nuestros requisitos sin mirar si es el último que salió al mercado.

Para empezar merece la pena echarle un vistazo al grupo de las cámaras compactas. Sirven para todo tipo de público y son las más asequibles. Su principal limitación es el tamaño del sensor, que es la pieza clave para tomar imágenes de cierta calidad. Por eso me saltaré las cámaras compactas más básicas y pasaré a comentar dos tipos de ellas con cierto interés, las cámaras compactas avanzadas y las sumergibles.

Las cámaras compactas avanzadas son cámaras de un tamaño reducido pero que tienen un sensor de un tamaño que empieza a ser interesante y funciones como un zoom bastante potente.

Con un sensor del tamaño de una pulgada tenemos la Panasonic Lumix TZ200, que cuenta con un potente objetivo con zoom gran angular y graba vídeo en 4K. Si el precio es una limitación podemos obtener funciones similares en el modelo TZ100 por algo menos de dinero.

Muchos fabricantes tienen cámaras en este segmento, enfocado a aficionados exigentes. Son cámaras que tienen modos automáticos, pero también manuales, por lo que permiten progresar en el conocimiento y realización de fotografías a quienes se inician, consiguiendo resultados desde el primer día. Otro ejemplo en esta categoría sería la Nikon COOLPIX A1000, que tiene un sensor un poco más pequeño que la anterior, 1/2.3″, pero incluye un zoom más potente, llegando a los 35 aumentos. Igualmente hay una “hermana pequeña” el modelo A900 algo más económico, pero que no incluye visor, lo que nos hace tener que tomar las fotos a través de su pantalla.

Entre las compactas destacan las sumergibles. No suelen tener un zoom potente, pero son las compañeras ideales para quienes practican buceo o submarinismo. También se pueden utilizar como compacta de viaje o para fotografía urbana, pudiendo ser la mejor opción para quienes no salen a “pajarear”. Una cámara muy completa en este ámbito es la Olympus Tough TG-6, que también sirve para vídeo 4k.

En esta línea y con prestaciones similares podemos encontrar la Nikon coolpix W300 y la Panasonic Lumix DC-FT7. Todas ellas son una buena alternativa a las cámaras de acción, si bien tienen un tamaño y peso mayor, también cuentan con más prestaciones y sensores que permite hacer vídeos y fotografías de más calidad.

En el siguiente bloque podríamos entrar con las cámaras tipo “bridge” o puente. Son un paso intermedio entre las compactas y las réflex. Sobre las compactas cuentan con un zoom más potente, siendo igual de sencillas de manejar, pero no tienen los objetivos intercambiables de las cámaras réflex. Son interesantes para un usuario intermedio que sólo quiera tener una cámara y que no le importe que no quepa en el bolsillo. Al tamaño hay que sumar el sensor, que no suele ser el punto fuerte de estas cámaras, por lo que antes de valorar esta opción cabría comparar el zoom con el de una cámara compacta de un precio similar.

Una cámara interesante en esta categoría a un precio moderado es la Panasonic Lumix DC-FZ82, que ya permite vídeo 4k y tiene un considerable zoom de 60 aumentos con un sensor de 4/3 de pulgada.

 

En cuanto al zoom, en esta línea de cámaras, destaca la promesa de los 83 aumentos de la Nikon COOLPIX P1000. El lanzamiento de este modelo ha bajado considerablemente los precios de sus predecesoras en el segmento bridge de la casa Nikon.

A partir de aquí hablamos de cámaras con objetivos intercambiables. Existe un amplio abanico, si bien una bifurcación importante: cámaras réflex y cámaras sin espejo. A esta dicotomía hay que sumarle otra en relación al tamaño del sensor ¿full frame o no full frame? Cuando nos metemos en las cámaras con objetivos intercambiables estamos pensando en una inversión a largo plazo. El cuerpo de la cámara deberá ser el mejor posible para el usuario que, previsiblemente, irá desarrollando su pasión por la fotografía con la adquisición de distintas ópticas con las que hacer distintos tipos de tomas. O no.

Las prestaciones de las cámaras réflex y sin espejo son similares. Ambas cuentan con gamas profesionales y compiten abiertamente, ofreciendo distintos matices que pueden hacerlas más o menos atractivas. Si bien en origen parecía que el menor tamaño y peso era la principal ventaja de las sin espejo, los objetivos de estas acaban dando lugar a equipos de tamaño y peso similar al de una réflex. El cuerpo de la cámara sí suele ser más pequeño y ligero en el caso de las sin espejo, pero el conjunto es similar. Así que si buscas una cámara para llevar en el bolso o en el bolsillo, vuelve a las compactas avanzadas. El mundo de los objetivos intercambiables está reservado para quienes están dispuestos a llevar una bolsa dedicada a su cámara, incluso si esta va dentro del macuto.

Dicho esto la principales ventajas que tienen actualmente las cámaras réflex frente a las sin espejo son el precio y la disponibilidad de ópticas. Como norma general las réflex son más baratas y tienen una mayor diversidad de objetivos entre los que elegir. Por su parte algunas cámaras sin espejo son más versátiles y ofrecen más opciones al usuario, en particular si va a hacer vídeo con la cámara. Por último destacar que si nos movemos en el segmento “full frame” (el tamaño de sensor más grande en las cámaras que estamos analizando en esta comparativa) la línea sin espejo de Sony puede ser la opción más interesante.

 

Así, si podemos permitirnos el precio de una cámara de la línea alpha 7 de Sony entramos en el mundo de las cámaras de objetivos intercambiables y sensor de marco completo o full frame en las mejores prestaciones y la mejor relación calidad precio posible. Eso sí, el último modelo de la línea, la α7R IV, no es apta para todos los bolsillos.

Si no vamos a entrar en el ámbito del marco completo, quizá sea más interesante moverse en el mercado de las cámaras réflex. El segmento de entrada es relativamente asequible y, una vez que nos hemos decidido por una cámara que no cabe en el bolsillo del pantalón, los cuerpos de las cámaras no son especialmente más grandes o pesados.

Canon y Nikon, lideran el mercado en este ámbito, con sus ofertas para toda una gama de canonistas y nikonistas. Uno de los modelos más asequibles es la Canon EOS 4000D, que (en un pack con cuerpo y objetivo) puede salir más barata cualquiera de las cámaras vistas hasta ahora en el esta comparativa.

Pero si buscamos una cámara réflex avanzada, sin entrar en la gama profesional ni en el sensor de marco completo, con un buen equilibrio calidad precio y que nos permita hacer algo de vídeo 4K una opción interesante es la Nikon D7500.

En un kit con un buen objetivo nos permite disponer de una cámara todo terreno, tanto para fotografía de naturaleza como para otras situaciones. El cuerpo permite al fotógrafo seguir creciendo cambiando ópticas con una oferta interesante, tanto de la propia casa Nikon como de otros fabricantes.

Llegados a este punto retomamos la pregunta ¿Qué cámara le regalamos a un ambientólogo? Lo mejor es conocer sus gustos y saber qué necesidad o interés tiene en la fotografía. Una cámara compacta avanzada puede resolver la mayoría de las necesidades. Las limitaciones de este segmento son la óptica fija (pero con buen zoom) y el tamaño del sensor, válido para la inmensa mayoría de los usuarios.

Las ópticas intercambiables son una buena solución para un fotógrafo aficionado, ya que el cuero de la cámara le va a permitir seguir desarrollando su pasión con distintos objetivos que le permitirán hacer distintos tipos de fotografías. Si el precio no es un limitante una cámara sin espejo de sensor de marco completo puede satisfacer cualquier necesidad, incluso permitir un uso profesional, si bien una réflex avanzada, a un precio más comedido, también permite llegar a un nivel muy alto, alcanzando resultados profesionales.

Por supuesto la gama de cámaras disponibles es mucho más amplia que la que aquí se recoge, seguro que en los comentarios nos puedes dejar tus recomendaciones y sugerencias al respecto. Aquí sean tratado algunas de las que he tenido oportunidad de probar o con las que me quedaría si tuviese oportunidad adquirirlas.

Y tú ¿qué cámara tienes? ¿qué uso le das? ¿qué cámara te gustaría tener?

Nota: Esta entrada contiene enlaces de afiliado a Amazon, si compras alguna de las referencias citadas en esa plataforma utilizando esos enlaces ayudas al mantenimiento de este blog.

Amazonas, origen de paradojas para especialistas en Medio Ambiente

Publicado en: Comunidad ISM » Blogs por ancogra90. Texto original

El pasado mes, todos nos sobrecogimos debido al gran incendio que ha sufrido el Amazonas, principalmente en Brasil, pero que también ha afectado a zonas de Bolivia. La cuenca del río Amazonas, lugar idílico de naturaleza en su máximo esplendor de biodiversidad y densidad de fauna y flora, con culturas que conservar su modo de vida ancestral, y uno de los principales pulmones del planeta, siempre hace volar nuestra imaginación con formas de vida distinta.

La cuenca del Amazonas resultaba un lugar inhóspito y aislado, donde sólo los exploradores y buscadores de oro se arriesgaban a adentrarse. Claro ejemplo de ello lo encontramos en el Palacio de Carondelet, donde reside el presidente de Ecuador. En el pórtico de la escalinata central, se encuentra un hermoso mural de grandes dimensiones, en el que se pueden observar las figuras armadas de varios indígenas con la siguiente inscripción: “El sacrificio de tres mil aborígenes glorifica la presencia del Ecuador en el Río de las Amazonas”. Esta inscripción rinde homenaje a los miembros sin nombre procedentes de las poblaciones locales que formaron parte de la expedición de Francisco de Orellana en año 1542.

Tanto en Ecuador como en el resto de países amazónicos, a pesar de algunos intentos de asentamientos en el siglo XIX, no fue hasta mediados del siglo XX cuando comienza la auténtica transformación del Amazonas, con el inicio de la actividad petrolera y el resto de actividades intensivas, junto con los planes de colonización, donde principalmente sectores sociales desfavorecidos de las regiones de la costa y de la sierra se desplazan a la Amazonía en busca de tierras que les permitan subsistir. Esta colonización tenía tanto un fin estratégico de ocupación de fronteras, como apoyo para el desarrollo industrial.

Como resultado, se produjo el desarrollo un nueva red social, que se puede englobar en los siguientes agentes:

●        Las poblaciones indígenas, con un mayor o menor grado de “contacto”, que en la mayoría de los casos ejercen como valedores de la conservación per sé del territorio junto con las ONG´s, y son los afectados directos de los impactos ambientales junto con los colonos;

●        Los colonos, cultivan la tierra, son ganaderos, forman un pequeño tejido con sector terciario e industrial (a forma de entender, se asemejan a las sociedades característicamente rurales), y suelen ser los empleados y suministradores de algunos servicios de las medianas y grandes industrias;

●        La mediana y gran industria, podemos incluir las grandes plantaciones, la extractiva de crudo y minerales, o la forestal, entre otras;

●        La Administración, que ejerce como regulador e intermediario, que tiene en su mano la balanza entre la protección del medio ambiente y la obtención de recursos económicos y de empleo;

●        El resto de la población nacional, no viven en la Amazonía, pero se benefician de forma directa o indirecta, ya que generalmente la economía de estos países está completamente ligada a lo que ocurre allí. Uno de los sectores que es el primero en sentir estas variables es el de la consultoría ambiental y servicios ambientales, afectando directamente a compañeros de profesión.

La explotación de hidrocarburos es el pilar fundamental de muchos países extractores de petroleo. Cuando se produjo la caída de los precios del petróleo en 2015 y 2016, países como Ecuador, Venezuela, Colombia o Perú sufrieron enormemente, reduciéndose la economía del estado, arrastrando a toda la población, siendo los que más sufrieron las incipientes clases medias y las bajas.

Cuando se atraviesan complicadas situaciones económicas como ocurre actualmente en Latinoamérica, la desesperación lleva a apoyar el extremismo. Una vez leí una pintada en la pared de un barrio humilde de Quito, y no puedo negar lo mucho que me impactó: “Qué fácil es proteger la naturaleza cuando se tiene todo”.

Vaya por delante, por si mi exposición pueda lleva a error, nada justifica la destrucción indiscriminada de un espacio natural de gran valor como la Amazonas, pero es fundamental entender el porqué de las circunstancias, para conseguir aportar mejores soluciones desde nuestra vida diaria y nuestra profesión como especialistas ambientales. Por ello, si revisamos Estudios de Impacto Ambiental en Latinoamérica, el componente social es un componente clave, sin el cual no podemos entender realmente la influencia del proyecto.

Curso alto del Amazonas. Río Puyo. Foto: Ángel Collado

Ahí, dentro de éste complicado puzle, es donde los ambientólogos nos encontramos, intentando traducirlo en medidas preventivas y correctivas, que permita la ejecución de una actividad económica estratégica para el sustento del país, pero que logre preservar uno de los mayores tesoros del planeta.

Afortunadamente nos encontramos en un momento clave de la historia, ante lo que puede ser una autentica revolución del sistema de producción energetica, con un abandono de los combustibles fósiles. Es nuestra responsabilidad dar nuestro aporte para la constatación de una nueva revolución, que llegue a todos los rincones del planeta, donde nadie se quede atrás.

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El reciclaje no es economía circular.

Publicado en: productor de sostenibilidad por alvizlo. Texto original

Cadena rota por el eslabón más débil.

Vivimos un modelo de producción y consumo basado en fabricar, comprar, usar y tirar. Un modelo lineal que lleva al agotamiento de los recursos naturales y a un fuerte impacto por la cantidad de residuos que generamos. El reciclaje se nos ha presentado como una receta mágica, la panacea, que resuelve todos los problemas. Pero no es así.

Una vez convertidos en basura, los productos que tiramos requieren de procesos de recuperación y costosos tratamientos que permitan, parcialmente, recuperar algunos materiales y convertirlos nuevamente en materias primas. Es más, esas materias primas procedentes de nuestros residuos compiten con las extraídas directamente de la naturaleza, que suelen venir de fuentes más baratas en términos monetarios.

Ahora es el Foro Económico Mundial quien nos alerta de que para construir una economía circular debemos descartar el reciclaje. El reciclaje tiene sentido en una economía lineal de usar y tirar, donde los fabricantes se desentienden de las externalidades de los productos que ponen en el mercado.

Pero si queremos reducir los impactos económicos, ambientales y sociales de ese modelo y pasar a una economía circular, debemos superar esta solución de final de tubería que sólo afecta a las basuras una vez generadas.

Uno de los principales retos de la economía circular es conseguir gestionar los recursos limitados de nuestro planeta para evitar el colapso al que nos lleva el despilfarro en el que se sustenta el modelo de usar y tirar. Las prioridades deberían pasar, precisamente, por la prevención. El coste (social, económico y ambiental) de recuperar un producto y repararlo es mucho menor que el de fabricarlo nuevo desde sus residuos. En caso de que esto fuese posible: el reciclaje no siempre es económica o energéticamente viable.

El reciclaje es necesario para reducir el impacto de los residuos, pero no mantiene ni aumenta el valor de los productos fabricados y, para la buena parte de los materiales residuales, no consigue cerrar el ciclo. Necesitamos reciclar más y mejor, pero sólo como una etapa de transición a una verdadera economía circular, basada en la prevención y en la reutilización.

La economía circular no se basa en el reciclaje porque su producción se diseña para que los productos puedan reutilizarse varias veces, no para que se conviertan en residuos. La esperanza de vida de los productos se alarga con mantenimiento, reparación, redistribución, reacondicionamiento o ciclos de remanufactura, evitando su entrada en el ciclo de reducción de valor y alto consumo de energía que supone el reciclaje.

Reparar aparatos electrónicos es una forma de evitar que se conviertan en residuos.

Igualmente, el reciclaje ocurre con grandes desplazamientos de materiales a lo largo de todo el planeta que podrían prevenirse cerrando los ciclos de producción y consumo cerca de los usuarios de los productos.

Por otro lado, las políticas de producto basadas en estrategias de reutilización, redistribución o remanufactura implican incluir una variable clave en la reducción del impacto del modelo de producción: la durabilidad, reduciendo los costes y los riesgos de producir para usar y tirar frente a planificar productos duraderos, donde el valor se consigue en su mantenimiento a largo plazo.

La economía circular, mediante el análisis de las cadenas de suministro- se debería apartar de las actividades que devalúan los productos y los materiales, como el reciclaje, y enfocarse a la reutilización y la remanufactura que ayudan a mantener o incrementan su valor. Este enfoque aporta al mercado de trabajo empleos más sostenibles, para cuya creación no se requiere un mayor consumo de recursos, en tanto que se basan en el mantenimiento -dentro de la economía circular- de los productos que ya se han fabricado.

Así pues, cuando pensamos en economía circular debemos evitar relacionarla con el reciclaje y buscar modelos que permitan aumentar el ciclo de vida de los productos, evitando que se conviertan en residuos mediante un diseño enfocado a extraer valor alargando su vida útil. Esto permitiría reducir el consumo de recursos y energía necesario para fabricar productos nuevos, desplazando mano de obra desde la extracción y el reciclaje a la reutilización y el mantenimiento de productos, en una economía circular bien entendida con oportunidades para todos.

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